Esquizofrenia: ¿El consumo de cannabis aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia?

Por Franjo Grotenhermen.- El consumo de cannabis puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de un tipo de psicosis, la esquizofrenia. En la actualidad se sabe que el cannabis duplica el riesgo (es decir, lo multiplica por 2) si el individuo lo consume a grandes dosis durante la adolescencia. Hay otros factores que también incrementan el riesgo de padecer esquizofrenia, como por ejemplo crecer en una gran ciudad lo aumenta aproximadamente el doble en comparación con hacerlo en el campo. Este pequeño incremento del riesgo significa que entre 1 y 2 de cada 100 consumidores de cannabis y entre 1 y 2 de cada 100 habitantes de la ciudad desarrollarán esquizofrenia a lo largo de sus vidas en comparación con entre 0’5 y 1 de cada 100 habitantes que la desarrollarán sin tener ningún factor de riesgo.

¿Qué es la psicosis?

La psicosis es una enfermedad grave de origen desconocido. Se trata de una situación de anormalidad mental y es un término genérico psiquiátrico para un estado psíquico a menudo descrito como “pérdida de contacto con la realidad”. El término “psicosis” es más utilizado como “término genérico” que como diagnóstico concreto. Las personas que sufren psicosis son denominadas psicótico. La psicosis es una de las formas más graves de trastorno psiquiátrico y puede cursar con alucinaciones y delirios y deterioro de la percepción. La enfermedad no se puede curar aunque hay medicamentos disponibles que pueden mejorar algunos de los síntomas. La esquizofrenia es una forma especial de trastorno psicótico.

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno mental que se caracteriza por un deterioro de los procesos de pensamiento y una capacidad de respuesta emocional pobres. Con mayor frecuencia se manifiesta con alucinaciones auditivas, creencias paranoides o lenguaje y pensamiento desorganizado. Las alucinaciones son percepciones, en un estado consciente y despierto y en ausencia de estímulos externos, que tienen cualidades de reales sin serlas. Por ejemplo los esquizofrénicos pueden escuchar voces sin que existan. Las creencias, que se llaman delirios, se asocian con una convicción fuerte a pensar en la evidencia de lo contrario. Por ejemplo pueden creer que es un importante personaje histórico como Jesucristo o Napoleón. A menudo los déficit de respuestas emocionales normales están asociados a afectividad y emociones aplanadas o embotadas, pobreza del habla, incapacidad para experimentar placer, y falta de motivación. La esquizofrenia puede clasificarse en subtipos diferentes dependiendo de la sintomatología clínica.

¿Cual es la frecuencia de la esquizofrenia?

Cada año entre 15 y 20 nuevos casos por cada 100.000 habitantes en los países occidentales desarrollan esquizofrenia. El inicio de los síntomas se produce normalmente en la edad adulta joven entre las edades de 18 y 35 años, y alrededor de 0’5 a 1’0 por ciento de todos los ciudadanos de Europa y América del Norte desarrollan esquizofrenia a lo largo de sus vidas. Los delirios, los trastornos del pensamiento (por ejemplo, el pensamiento de radiodifusión), y las alucinaciones acústicas son usados como alertar para el diagnóstico. Estos llamados “síntomas positivos” suelen ser muy dramáticos y peligrosos, aunque normalmente mejoran con los años. Por otro lado los “síntomas negativos” como la depresión, la incapacidad para establecer contactos sociales y el empobrecimiento de los sentimientos a menudo permanecen dando lugar a problemas psicosociales y de desempleo.

¿Cual es la causa de la esquizofrenia?

Tanto los genes como el medio ambiente juegan un papel en el desarrollo de la esquizofrenia. Ciertas variantes genéticas están asociadas con un mayor riesgo de padecer esquizofrenia, lo que puede explicar por qué se observa con mayor frecuencia en algunas familias en comparación con otras. Sin embargo estas variantes genéticas no causan la enfermedad, sino que desempeñan un papel en su predisposición. Alguien que tenga un familiar de primer grado (padres, abuelos, hermanos) con esquizofrenia tiene un riesgo del 6’5 por ciento de desarrollar también la enfermedad a lo largo de su vida. Esto significa que de 100 familiares de primer grado de personas con esquizofrenia, entre 6 y 7 desarrollarán también la enfermedad.

Los factores ambientales de riesgo que se han establecido son las complicaciones del embarazo, incluidos el estrés, las infecciones y la desnutrición de la madre, complicaciones al nacer, crecer en una gran ciudad, tener un coeficiente intelectual normal pero bajo y el consumo de drogas incluyendo el de cannabis. Otros factores que pueden desempeñar un papel importante son el aislamiento social, la disfunción familiar, así como otros factores estresantes. Las personas con esquizofrenia en el hemisferio norte tienen más probabilidades de haber nacido en invierno y primavera que en verano y otoño.

¿Cómo prevenir la esquizofrenia?

Los factores de riesgo no se pueden utilizar para la detección temprana y la prevención de la esquizofrenia ya que se asocian únicamente con un aumento relativamente bajo del riesgo (Klosterkötter 2008). Por otra parte es deseable detectarla en una fase temprana ya que la detección y el tratamiento precoz se asocian con un curso más favorable de la enfermedad y menos depresión y tasa de suicidio. Por lo tanto los esfuerzos y programas de prevención se centran en la detección de síntomas de riesgo durante el estado llamado prodrómico (signos de alerta temprana) y en hacer un diagnóstico correcto después del debut de la enfermedad tan pronto como sea posible.

En aproximadamente tres cuartas partes de todos los casos del debut de la esquizofrenia es precedido por un estado prodrómico de una duración media de cinco años. Durante este período la persona puede tener disturbios del pensamiento, experiencias inusuales de la percepción, ideas paranoides, disminución de la capacidad de discriminación entre ideas y percepción, fantasía y recuerdos verdaderos, y síntomas similares varias veces por semana. Hay un alto riesgo de que las personas que experimentan síntomas prodrómicos desarrollen síntomas y episodios psicóticos que finalmente conduzcan a la esquizofrenia.

¿Cuál es el papel del cannabis en el desarrollo de esquizofrenia?

En una revisión de siete estudios longitudinales sobre la asociación entre el consumo de cannabis y esquizofrenia los autores descubrieron que los individuos que habían consumido alguna vez cannabis tenían un riesgo de padecer síntomas de psicosis o trastornos psicóticos del 41 por ciento más en comparación con los individuos que nunca lo habían consumido. En los estudios longitudinales un gran número de personas son seguidos durante varios años, idealmente desde el nacimiento hasta la edad adulta, para identificar por ejemplo las causas o los factores de protección contra las enfermedades. Los consumidores crónicos de cannabis tenían el doble de riesgo que los no consumidores (odds ratio: 2’09) (Moore et al. 2007). Los autores advierten que la incertidumbre acerca de si el cannabis provoca psicosis es probable que se resuelva mediante otros estudios longitudinales. Lo más probable es que el consumo de cannabis precipite la esquizofrenia en individuos que son vulnerables debido a una historia personal o familiar de esquizofrenia (Degenhardt and Hall 2006).

Es difícil probar que el cannabis es de hecho un factor causal en el desarrollo de esquizofrenia ya que la asociación puede ser no causal, al menos en parte. Por ejemplo algunas personas con esquizofrenia pueden automedicarse con cannabis para tratar algunos de los síntomas, especialmente los negativos. Sin embargo existe una evidencia creciente de estudios epidemiológicos a largo plazo que indican que el cannabis tiene un papel causal.

¿Cuál es el papel de los cannabinoides en el tratamiento de la esquizofrenia?

Hay dos series de casos publicados que demuestran que el cannabis y el THC pueden ser de valor terapéutico en algunos casos de esquizofrenia que no responden a la medicación convencional (Schwarcz et al. 2009, Schwarcz et al. 2010). Los autores de estos informes suponen que, con respecto a la fisiología cerebral, la causa de la esquizofrenia en estos pacientes puede diferir de aquellos que sí responden a la medicación antipsicótica convencional y que pueden sufrir de una baja función endocannabinoide cerebral.

Hay evidencia clínica de que el cannabidiol (CBD), cannabinoide natural de la planta, a dosis diaria de 800 mg puede ser tan eficaz como la medicación convencional en el tratamiento de la esquizofrenia (Leweke et al. 2012). Se sabe que el CDB disminuye o suprime los efectos psicológicos del THC. El tratamiento con CBD se asocia con un aumento en los niveles sanguíneos de anandamida y se cree que dicho aumento es el responsable de la mejora de los síntomas.

Sobre el autor:

El Dr. Franjo Grotenhermen es presidente de la alemana Asociación por el Cannabis como Medicamento (ACM) y director ejecutivo de la Asociación Internacional por los Medicamentos Cannabinoides (IACM). Trabaja para el nova-Institut en Huerth/Rhineland, Alemania.

Fuente AICM

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Entrevista a José Carlos Bouso, psicólogo, investigador en el Instituto de Investigaciones Biomédicas-Sant Pau (Barcelona)

“No hay pruebas concluyentes de que el cannabis facilite el desarrollo de ninguna enfermedad mental”

El sábado 19 de mayo, José Carlos Bouso, hablará sobre los usos, abusos y percepciones de riesgo del cannabis en el foro del cáñamo Expocannabis Sur. En esta entrevista, Bouso explica algunos efectos del canabbis en la salud y su posible aplicación en el tratamiento de distintas enfermedades.

DIAGONAL: ¿Es sostenible el argumento de que la política de prohibición e ilegalización de las drogas está relacionada con un problema de salud pública?

JOSÉ CARLOS BOUSO: La creación de este mito responde a razones históricas. Antes no eran un problema de salud pública, las drogas se vendían en farmacias o tenían libre acceso. Las primeras leyes reguladoras hacían que se necesitase prescripción médica para acceder a las drogas (hablo de heroína, cocaína o cannabis). A principios del siglo XX con el auge de la moral norteamericana, se empieza a asociar el uso de drogas con una moral disoluta. Es cuando comienza a considerarse que las drogas perjudican no la salud física del individuo sino la salud moral. En el caso concreto del cannabis y de la marihuana se asoció con grupos étnicos a quienes se relaciona con una serie de prácticas criminales, de forma que se termina asociando marihuana con criminalidad. Entonces se termina contruyendo un problema que no existe, un problema que sigue sin existir porque el cannabis nunca ha supuesto un problema de salud público para ningún Estado del planeta.

Las primeras leyes empiezan en 1912, y entonces comienzan las presiones por parte del gobierno norteamericano para implementar medidas prohibicionistas, primero con los convenios de 1961 sobre estupefacientes cuando se incluye a la hoja de coca, la heroína, y la marihuana y luego en dos revisiones de tratados, convirtiendo en prohibición planetaria en base originalmente a una problemática social que no lo era tanto, sino un deseo simplemente de regular la moral y las costumbres por parte del Gobierno norteamericano.

D.: ¿Cuál es la situación en estos momentos?

J.C.B.: Todavía no se ha establecido que pueda haber una relación clara de causalidad entre uso de cannabis y aparición de enfermedades mentales… A la vez está claro que las propiedades terapeúticas del cannabis son incuestionables, incluso hay fármacos basados en el cannabis o fármacos con THC como principio activo, que se usan habitualmente en terapéutica.

En estos momentos hay toda una red basada en la represión del consumo, con presupuestos astronómicos para tratar de reducir un problema que es inexistente y que es desproporcionadamente pequeño en comparación a los recursos que se emplean para tratar de solucionarlo. Estamos hablando de que la mitad de las detenciones y multas por consumo de drogas de 2008, según el Plan Nacional sobre Drogas, están relacionadas con el consumo de Cannabis. A la vez, las detenciones de alijo han disminuido en más de un 30%, mientras han aumentado notablemente detenciones y multas. Esto quiere decir que han disminuido las detenciones de los grandes narcos y se ha focalizado la represión en el pequeño consumidor, que termina soportando este sistema con sus multas.

D.: Usted ha divulgado estudios sobre las propiedades del Cannabis aplicada a enfermedades como el alzheimer ¿Puede resumir en qué estado se hayan estas líneas de investigación?

J.C.B.: A día de hoy no hay ninguna medicación que sea capaz de retardar el avance del Alzheimer más allá de un año o dos. Tampoco el THC es la panacea, ya que induce efectos psicológicos secundarios que no todos pacientes toleran bien. Cada vez hay más pruebas experimentales que demuestran que el CBD, que es otro de los compuestos del Cannabis, que no tiene efectos psicológicos, es decir no produce efectos subjetivos medibles, y además funciona como ansiolítico, y tampoco tiene efectos sobre la alteración de la memoria como tiene el THC, se está mostrando que tiene los mismos efectos que el THC en algunas patologías, entre ellas el Alzheimer.

Lo que pasa que a día de hoy la única investigación que se está haciendo es con animales. No hay un solo estudio, que yo sepa, en el que se esté probando el CBD en el tratamiento del Alzheimer, a pesar de que las pruebas en investigación animal son bastantes sorprendentes: reduce el deterioro cognitivo asociado al avance de la enfermedad; reduce los marcadores biológicos asociados a la enfermedad y reduce además la respuesta inmunitaria que viene asociada a las alteraciones neuronales que se producen como consecuencia de la enfermedad. Parece sorprendente que, conociéndose estos efectos desde hace por lo menos diez años, ninguna administración del mundo haya puesto en marcha recursos para poner a punto estudios que muestren en pacientes si esto puede ser beneficioso o no.

D.: ¿Y en el caso de la esquizofrenia?

J.C.B.: El cannabis se entiende que es un cofactor que puede desencadenar en un momento dado un brote psicótico en una persona, no es un factor causal pero sí puede en personas vulnerables disparar la enfermedad, pero el CBD de nuevo se ha comportado como un excelente antipsicótico.

Cada vez se van incrementando los estudios en los que estas propiedades antipsicóticas se ponen de manifiesto con los mismos efectos terapéuticos que tienen los antipsicóticos de nueva generación o atípicos y sin que se produzcan los efectos secundarios de estos atípicos. Cuando se han hecho estudios con consumidores a los que se ha cogido pelo se ha visto que quien tiene más concentraciones de CBD tienen menos síntomas de tipo psicóticos que aquellos que tienen niveles altos de THC.

D.: Recientemente ha publicado un artículo sobre cannabis y depresión en la revista Cáñamo, ¿qué conclusiones ha sacado de esta relación?

J.C.B: No hay pruebas concluyentes de que el cannabis facilite el desarrollo de ninguna enfermedad mental. Como digo, las pruebas más abundantes son las que lo relacionan como posible cofactor correlacional, que no causal, en personas vulnerables de desencadenar una psicosis, pero con la depresión las pruebas son poco contundentes. Hay algunos estudios en los que se ha observado que personas que fuman cannabis tienen más síntomas depresivos, pero tampoco se sabe si las personas que son más depresivas de antes y fuman cannabis como una especie de automedicación. Ahora se ha publicado un estudio que es lo que reseñé en ese artículo de Cáñamo, en el que se ha visto que es posible que personas que tienen un gen concreto transportador de serotonina, lo que se llama un gen corto, sean más vulnerables a padecer depresión si fuman marihuana. Entonces en principio solo estarían en riesgos estas personas, según este estudio. Es una investigación muy reciente y hay que contrastarlo. Dar un mensaje en relación con la depresión es arriesgado, no hay relación clara. Hay personas que les funcionan como antidepresivo, hay personas a las que puede aumentar síntomas, etc. En principio la relación es idisioncrática y no puede darse una pauta general.

ACERCA DE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA DE NOTICIAS RELACIONADAS CON EL CANNABIS

“Es raro que revistas ajenas al sector cannábico se interesen en dar difusión en estos temas” —explica José Carlos Bouso— “No sé si hay tabús, porque desconozco el medio, pero tampoco es fácil transmitir conocimientos técnicos porque los periodistas sois dados a sacar un titular y en literatura médica es difícil sacar un titular sin equivocarse porque los resultados de un estudio están sujetos a matices y se pueden interpretar de forma distinta. No siempre se corresponde lo que transmite los medios de comunicación con lo que se encuentra en los artículos científicos, lo que dificulta mucho más la divulgación.

Uno nunca sabe con qué idea va a salir un usuario de las charlas sobre este tema. No solo doy charlas en ambientes drogófilos, también lo hago en ambientes preventológicos, y bueno, mi idea no es convencer sino exponer datos que considero relevantes y tratando de que esté bien contextualizada para que el público lo entienda de mejor forma posible”.

Más info.: VÍDEO: Conferencia de José Carlos Bouso en Spanabbis 2010

Últimas líneas de investigación con cannabis en la revista Letras Psicoactivas.

FUENTE: Diagonalperiodico

Consumo de cannabis durante la adolescencia afecta regiones del cerebro asociadas con la esquizofrenia

Una nueva investigación del Colegio de Cirujanos en Irlanda (RCSI), publicado en Neuropsicofarmacología de la Naturaleza ha puesto de manifiesto los cambios físicos que existen en áreas específicas del cerebro implicadas en la esquizofrenia después del uso de cannabis durante la adolescencia. La investigación ha demostrado que el consumo de cannabis durante la adolescencia puede interactuar con un gen, llamado gen de la COMT, que causa cambios físicos en el cerebro.

El gen COMT proporciona instrucciones que hacen que las enzimas desglosen un mensajero químico llamado dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que ayuda a conducir las señales de una célula nerviosa a otra, especialmente en el cerebro y la recompensa de los centros de placer. El consumo de cannabis del Adolescente y su interacción con las formas particulares del gen COMT ha sido demostrado que causan cambios físicos en el cerebro así como aumentan el riesgo de desarrollar esquizofrenia.

Dr. Áine Behan, Departamento de Fisiología, RCSI y autor principal del estudio dijo: “Este es el primer estudio que muestra que los efectos combinados del gen COMT con el consumo de cannabis en adolescentes causar cambios físicos en las regiones cerebrales asociadas con la esquizofrenia. Demuestra cómo los factores genéticos, ambientales y de desarrollo interactúan para modular la función del cerebro en la esquizofrenia y apoya la investigación anterior que ha demostrado que el comportamiento del gen COMT influye en los efectos del consumo de cannabis en los adolescentes la conducta relacionada con la esquizofrenia.

Las tres áreas del cerebro evaluados en este estudio encontraran cambios en el tamaño de la celda, la densidad y los niveles de proteína.
“Aumento de los conocimientos sobre los efectos del cannabis en el cerebro es fundamental para la comprensión de la salud mental de los jóvenes, tanto en términos de violencia psicológica y psiquiátrica del bienestar”, continuó el Dr. Behan.

La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación en Salud y la Fundación Científica de Irlanda.

Fuente : medicalpress.es