Ecuador fija tabla para el porte y consumo de drogas

La Constitución de 2008 dejó de criminalizar la tenencia y consumo de droga, pero faltaba establecer qué cantidades podía tener en su poder una persona para no ser considerado un delito, lo cual fue resuelto por el Consejo Directivo del Consep.

Facsímil de la resolución del Consejo Directivo del Consep que fija la tabla de cantidades máximas admisibles para tenencia y consumo.

Facsímil de la resolución del Consejo Directivo del Consep que fija la tabla de cantidades máximas admisibles para tenencia y consumo.

Redacción Justicia

Mediante resolución, el Consejo Directivo del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep) acogió el informe del Ministerio de Salud Pública (MSP) que establece  la tabla de cantidades máximas admisibles para la tenencia y consumo de drogas de una persona en Ecuador.

Así consta en el documento firmado el 21 de mayo pasado por el procurador general, Diego García, quien preside el  Consejo Directivo del Consep, y el secretario ejecutivo del organismo, Rodrigo Vélez.

La resolución acoge el análisis técnico de toxicidad, estudios sicológicos, biológicos y otros sobre tenencia de sustancias estupefacientes y psicotrópicas para consumo, y la propuesta de cantidades máximas admisibles de tenencia para el consumo personal, elaborado y planteado por el MSP. (ver facsímil ampliado)

En ese sentido, fija que cada consumidor, sin incurrir en ningún delito, puede portar la  cantidad de alguna de las siguientes drogas:  10 gramos de marihuana, 2 gramos de pasta base de cocaína, 1 gramo de clorhidrato de cocaína, 0,1 gramos de heroína, 0.015 de MDA-N.etil-a meta-3.4-metilendioxifenetilamina, 0.015 de MDMA-N-a-dimetil-3.4-metilendioxifenetilamina (éxtasis) y 0.040 de anfetaminas.

La resolución con la tabla respectiva incluye que el siguiente paso es poner, inmediatamente, en conocimiento de la Función Judicial el estudio del MSP, a fin de dotar de elementos de análisis y guiar su accionar para el cumplimiento de la norma constitucional de no criminalización del consumo.

En ese sentido, el artículo 364 de la Constitución ecuatoriana de 2008 estipula: “Las adicciones son un problema de salud pública. Al Estado le corresponderá desarrollar programas coordinados de información, prevención y control del consumo de alcohol, tabaco y sustancias estupefacientes y psicotrópicas; así como ofrecer tratamiento y rehabilitación a los consumidores ocasionales, habituales y problemáticos”. Y va más allá al señalar en el segundo inciso: “En ningún caso se permitirá su criminalización ni se vulnerarán sus derechos humanos”.

Felipe Ogaz, fundador y directivo de la Organización Diabluma, recordó que ellos participaron en la inclusión en la Constitución del artículo 364, que descriminaliza a nivel declarativo el consumo de drogas, pero dice que para lograr una despenalización efectiva se requería  que la posesión de pequeñas cantidades y otros delitos no sean susceptibles de generar detenciones.

Consideró que esto no solo ayudará a bajar el hacinamiento en las cárceles, sino que impulsaría otras formas de seguridad ciudadana.

En la página web http://es.wikipedia.org se explica: “La descriminalización de las drogas aboga por una reducción del control y las multas respecto a la situación legal actual. Sus proponentes apoyan el uso de multas y otros castigos que reemplacen a la prisión y siempre que los usuarios no reciban un fichaje penal como resultado. Un tema central de la descriminalización de las drogas es la reducción del daño”.

Añade que la descriminalización es, en cierto modo, “una medida intermedia entre la prohibición y la legalización, y ha sido criticada también como la peor de las opciones al mantener la venta ilegal y, por  tanto, perpetuando los problemas asociados a la clandestinidad de la distribución y producción de drogas”.

En el caso de Ecuador, el consumo de droga ya estaba descriminalizado en la Constitución, pero faltaba fijar la tabla que complemente aquello, lo cual se lo hizo el 21 de mayo pasado. Sin embargo, para que la aplicación sea obligatoria para los jueces   se requiere incorporarlo en el proyecto de nuevo Código Orgánico Integral Penal (COIP), que está en pleno debate en la Asamblea Nacional.

El proyecto de ley original, que justamente establece la despenalización del consumo de drogas en cantidades mínimas, fue  remitido el 12 de octubre de 2011 por el Ministerio de Justicia, pero no fue aprobado en la Asamblea anterior. Sin embargo, la urgencia de la ley fue ratificada por el presidente Correa, para el actual período legislativo.

Finalmente, la resolución del Consejo Directivo del Consep dispone  “la incorporación dentro del nuevo Plan Nacional de Prevención Integral de Drogas 2013-2017 de los resultados del análisis técnico de toxicidad, estudios sicológicos, biológicos y otros necesarios sobre la tenencia de sustancias estupefacientes y psicotrópicas para el consumo personal”. La resolución entró en vigencia tras su aprobación.

LA ESTRATEGIA HA FRACASADO

Adrián Bonilla, experto de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en entrevista con  “El poder de la palabra” de ecuadorinmediato.com, afirmó que en América Latina hay suficientes estudios  que, entre otras cosas, prueban que la estrategia para combatir las drogas fundamentada en la prohibición ha fracasado. “No se ha reducido el consumo, los temas de salud pública siguen iguales”, dijo.

Aseguró que el hecho de regular el consumo de drogas afectaría a la economía del narcotráfico, ya que la rentabilidad viene dada por su condición de ilegalidad. Consideró que Ecuador está en capacidad de enfrentar este tema.

Fuente:Telegrafo

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Marihuana y el Embarazo

¿Qué es la marihuana? La marihuana, también llamada marihuana, hierba, o el cannabis es una droga recreativa que proviene de la planta del cáñamo. Partes de la planta se seca y se fuma en pipas o cigarrillos (articulaciones) o comen con menos frecuencia. Se trata de una sustancia ilegal en los Estados Unidos, excepto en algunos estados que permiten el uso de marihuana con receta médica para uso médico.

¿Cuánto se sabe sobre los efectos de la marihuana en un embarazo?

La marihuana contiene alrededor de 400 productos químicos diferentes y algunos cigarrillos de marihuana puede contener otros medicamentos o pesticidas. Es muy difícil estudiar los efectos del consumo de marihuana durante el embarazo debido a que algunas mujeres que usan marihuana también el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias al mismo tiempo. También puede haber otros factores que pueden aumentar las complicaciones en el embarazo, tales como la falta de atención prenatal. Además, la información precisa sobre la cantidad, frecuencia y tiempo de consumo de marihuana no suele estar disponible para los participantes del estudio. Estos factores pueden ayudar a explicar por qué vemos los resultados inconsistentes en los estudios que se han publicado.

Estoy tratando de quedar embarazadas. Será el consumo de marihuana por mí mismo o mi pareja reducir mi probabilidad de quedar embarazada?

En las mujeres, el uso a largo plazo de la marihuana puede afectar el ciclo menstrual y llevar a una reducción en las hormonas implicadas en la reproducción y la fertilidad. En los hombres, una asociación con el recuento de espermatozoides se ha documentado. Estos efectos no parecen prevenir totalmente el embarazo, pero puede reducir las posibilidades. Los efectos sobre la fertilidad parece ser reversible cuando se suspende la marihuana.

Voluntad de fumar o ingerir marihuana causa defectos de nacimiento en mi bebé?

La frecuencia de defectos de nacimiento no fue mayor de lo esperado en los bebés de 1246 mujeres que habían consumido marihuana durante el embarazo. Sin embargo, la mayoría de las mujeres en el estudio ahumados “,” ocasionalmente “.” Si bien estos datos son tranquilizadores, en la ausencia de estudios de las mujeres fumaban más fuerte, lo mejor es evitar la marihuana durante el embarazo

La marihuana puede dañar al bebé de otra manera?

El principal ingrediente activo de la marihuana es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que se sabe que atraviesan la placenta durante el embarazo. Esto significa que entra en el sistema del bebé, aunque su contenido de THC puede afectar a un bebé en desarrollo no está claro. Algunos estudios han sugerido que para las mujeres que fuman marihuana regularmente, existe un mayor riesgo de nacimientos prematuros y bajo peso al nacer, similar a lo que se ve con el tabaquismo. Prematuros y bebés con bajo peso al nacer tienen tasas más altas de mortalidad infantil, problemas de aprendizaje u otras discapacidades.

Si fumo marihuana en el tercer trimestre, puede causar a mi bebé a pasar por la retirada después de su nacimiento?

Algunos recién nacidos expuestos a la marihuana se ha informado que han temporal síntomas de abstinencia, como temblores y aumento de llorar.

¿Puede mi hábito de fumar marihuana afecta el desarrollo cerebral del bebé?

Las diferencias en la actividad cerebral, comportamiento y patrones de sueño de los lactantes y los niños expuestos a la marihuana durante el embarazo se han reportado en algunos estudios. Se cree que estos niños pueden tener más problemas de atención, comportamiento impulsivo, y el rendimiento académico. Sin embargo, la evidencia está lejos de ser concluyentes ya que muchos de los estudios de resultados reportconflicting.

¿Qué pasa si el consumo de marihuana cuando estoy amamantando?

La marihuana se puede pasar al bebé a través de la leche materna de su madre. La marihuana también puede afectar a la calidad y cantidad de la leche materna. Aunque no hay efectos consistentes se han observado en niños expuestos a la marihuana a través de la leche materna, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las madres la lactancia materna evitar el uso de la marihuana.

Fuente:blogfop

EE.UU. sugiere a Uruguay prevenir desviaciones al legalizar marihuana

Montevideo, Uruguay.- Una experta de la Drug Policy Alliance (DPA) de Estados Unidos sugirió hoy a Uruguay prevenir las desviaciones en sus planes de legalizar el cultivo y distribución de la marihuana, pero a la vez elogió los pasos que viene dando el país sudamericano. Tamar Todd, presentada como abogada principal de la Drug PolicyAlliance, advirtió que una vez habilitada la producción y distribución habrá que tener en cuenta también que los precios tendrán que mantenerse altos para evitar que los narcotraficantes se abastezcan en el mercado legal. Otra de las medidas sugeridas es que se haga un seguimiento del producto para asegurarse de que toda la producción permanezca en el sistema legal y limitar además la cantidad de veces al día que pueda comprar un consumidor.Todd ofreció una conferencia en el paraninfo de la estatal Universidad de la República, y durante una hora expuso el panorama que tiene Estados Unidos actualmente, con 15 estados que eliminaron las penas de prisión por tener pequeñas cantidades para consumo personal, 17 estados que permiten el uso médico de la marihuana y tres que estudian legalizar la producción para uso recreativo.

Entre los aprendizajes y desafíos que expuso la experta estadounidense dijo que “no hay que ignorar el sentir popular y adoptar un sistema que atienda a las necesidades de la comunidad, asegurando el acceso igualitario de habitantes de zonas rurales y urbanas”. De acuerdo a la experiencia de Estados Unidos en este terreno, “Uruguay lo puede hacer mucho mejor” que esa potencia, dijo Todd, porque “en este país no existen las diferencias legales” que hay allá entre las normas federales y las de cada Estado. Otro aspecto que la experta estadounidense considera importante es brindar servicios de salud pública en los futuros lugares de distribución de la marihuana a los efectos de dar garantías al consumidor de un respaldo total, lo que evitará que tenga que recurrir al mercado ilegal, con todos los riesgos que ello supone.

“La gente preferirá el sistema legal si es más seguro en todo sentido”, sostuvo la mujer, ante un auditorio compuesto por académicos, estudiantes y ciudadanos que fueron invitados a la inauguración de un ciclo internacional que continuará con invitados de Holanda, Bélgica, Inglaterra y otros países de América y Europa.

El titular de la Junta Nacionalde la Drogade Uruguay, Julio Calzada, dijo que “se busca aportar al enriquecimiento del debate que se viene dando en el país” para regular el mercado del cannabis, la planta de la cual se extrae la marihuana. Un proyecto de ley se encuentra a estudio de la comisión de adicciones y drogas de la Cámarade Diputados y se espera que “en un par de meses haya una definición” del tema, dijo Calzada.

Fuente Diario El Comercio

Hacen tratamiento “artesanal” con marihuana en adictos a la lata

Una especialista del MSP dijo que se practica “caso a caso” para reducir el consumo de pasta base. Criticó el “fetichismo” que impide ver “beneficios” en algunas drogas.

La especialista Raquel Peyraube, asesora del Ministerio de Salud Pública (MSP), contó a Subrayado cómo es que comenzó a ensayar con marihuana en adictos a la pasta base para que reduzcan el consumo de esta droga.

Dijo que está realizando una experiencia “artesanal” donde decide “caso a caso” las dosis de marihuana que le suministra a los adictos para que vayan dejando la “lata” (pasta base).

Peyraube reconoció que lleva adelante esta práctica sin datos “científicos”, pero criticó el “fetichismo” que, asegura, “encandila a la ciencia y no deja ver los beneficios de algunas drogas”, como la marihuana.

La espacialista avaló ante la Cámara de Diputados esta práctica. El subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, aseguró que en caso de demostrarse en forma científica este método “sería parte del arsenal terapéutico global que se utilizará frente a este gran desafío”.

Peyraube, vinculada al grupo Cavia, una ONG de prevención y tratamiento de adicciones, confirmó haber experimentado con consumidores problema de pasta base.

“Por la experiencia sé que un usuario de pasta base necesita entre uno y dos porros al día, dosificados”, comentó a la Comisión de  Adicciones de Diputados.

Cada cuatro o seis horas, tres o cuatro pitadas ayudan a mantenerse abstinentes de pasta base, explicó. En casos más agudos, la dosis debe ser menos espaciada.

Según la experta, la marihuana es una droga que no empuja al delito, al contrario de la pasta base, cuyo consumo sí tendría incidencia en la inseguridad ciudadana.

“La persona bajo el efecto de la marihuana no sale a robar, no violenta”, indicó.

Briozzo dijo que antes de poner en funcionamiento una medida en ese sentido se debe hacer una investigación para sistematizar la actividad.

Fuente: Subrayado.com

Investigación: Los fumadores de cannabis tienen menos riesgo de diabetes

Esto no es un estímulo para fumar, de inmediato especificaron  los autores de la Universidad de Los Ángeles. Su estudio ha confirmado, efectivamente, una menor prevalencia de diabetes tipo 2 entre los consumidores de cannabis.

En caso de que uno o más cannabinoides y sus efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios. Estos resultados ponen de manifiesto otros posibles efectos de los compuestos del cannabis sobre la diabetes  que acaban de ser publicado en la edición del 28 de febrero el Abierto de BMJ.
El estudio examinó datos de 10.896 adultos participantes en el Estudio de Salud Nacional y Examen Nutricional (NHANES III, 1988-1994), liderados por el CDC de los EE.UU.. Los participantes fueron divididos en 4 grupos, los no usuarios de cannabis: un 61,0%, los usuarios de cannabis ultimamente: 30,7%, moderado (1-4 veces / mes): 5,0% y el “intensivo” (más de 5 veces al mes): 3,3%. Los datos sobre índice de masa corporal, el tabaquismo, el alcohol, el nivel de colesterol sérico, colesterol LDL, los triglicéridos, niveles séricos de vitamina D, A1C , glucosa plasmática en ayunas y el suero C-reactiva se encontraron. El análisis se limita a los adultos de 20-59 años. Los sujetos con datos faltantes para algunas variables se excluyeron, y el número final de pacientes fue de 8.127 adultos.
–    Los consumidores de cannabis mostraron una menor prevalencia de diabetes frente a no usuarios: O: 0,42, IC 95%: 0,33 a 0,55.
–    La prevalencia de la elevación de la PCR (> 0,5 mg / dl) fue significativamente mayor entre los no usuarios de cannabis (18,9%) o ex-usuarios (12,7%) o bebedores moderados (15 , 8%) vs el consumo intensivo de: 9,2%.
–   Después de ajustar todos los factores sociodemográficos, de salud y las mediciones de laboratorio, la reducción del riesgo de diabetes entre los consumidores de cannabis es significativa (OR ajustado: 0.36, IC 95%: 0,24 a 0,55).
Si bien la prevalencia de diabetes tipo 2 está aumentando, la reducción de cualquier factor involucrado o asociado, tales como la inflamación sistémica, es esencial. Componentes bioactivos de cannabis, cannabinoides, cuyo ingrediente activo es el THC (delta 9-tetrahidrocannabinol), y los endocannabinoides, un grupo de neuro-moduladores lípidos tienen efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios propiedades que merecen ser mejor estudiado.
Si se necesitan más estudios para demostrar su efecto directo sobre el riesgo de diabetes, una vez más estos resultados, señalan los autores, no es un estímulo  para consumir cannabis.
Fuente Santelog

América Latina rompe el tabú de la despenalización de la droga

 Guatemala (Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Las ideas de cómo combatir las drogas están cambiando de forma significativa en América latina. Hasta ahora era inaudito oír hablar a presidentes en ejercicio sobre la posibilidad de la despenalización de la producción, del tráfico y del consumo de la droga. En el último año, sin embargo, varios mandatarios en ejercicio se han unido a las posturas que sostienen expresidentes y académicos en favor de la despenalización.

Este movimiento en pro de la despenalización ha abierto de par en par una puerta que lleva a discutir un cambio de táctica en el combate a las drogas. Algo que ya en noviembre pasado proponía Juan Manuel Santoscuando afirmaba que era “hora de volver a pensar en la guerra contra las drogas…Un nuevo enfoque debe tratar de tomar distancia de la ganancia de violencia que viene con el tráfico de drogas … Si eso significa la legalización, y el mundo piensa que es la solución, voy a darle la bienvenida no estoy en contra de ella”.

El último en sumarse a esa posición ha sido el de Guatemala,Otto Pérez Molina quien propuso el sábado pasado despenalizar las drogas, tema que llevará a la próxima reunión de seguridad con líderes centroamericanos: ”es llevar el tema a la mesa de la discusión. Esto no significa que se va a tomar una decisión. Ya no sería un delito transportar o trasladar la droga. Todo esto tiene que estar regulado”.

Pérez Molina y Santos rompen un tabú

Pérez Molina explicó que la lucha contra el narcotráfico supone costos muy altos para los estados latinoamericanos y sólo neutraliza el problema sin lograr erradicarlo: ”con toda la tecnología y los recursos y millones de dólares que dio Estados Unidos el problema no ha disminuido. Se habló del éxito del Plan Colombia pero lo único que hicieron los grandes carteles fue neutralizarlo”.

Esto no hace sino volver los ojos hacia la responsabilidad que tiene el principal consumidor, Estados Unidos, en el tráfico de drogas: “estamos trayendo el tema al debate. Hoy (ayer) la reunión es para fortalecer los mecanismos para luchar en contra del crimen organizado, (pero) mientras el consumo no se logre reducir, el problema (del tráfico de drogas) va a seguir”.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, a la derecha, y el presidente de El Salvador, Mauricio Funes

Inmediatamente la Embajada de Estados Unidos en Guatemala emitió un comunicado asegurando que Washington “continúa oponiéndose a tales medidas, porque la evidencia muestra que nuestro problema compartido de la droga es una gran amenaza a la salud pública y a la seguridad”.

De todas formas, Estados Unidos ha reconocido la parte de culpa que le toca en todo este asunto.

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton ha admitido la corresponsabilidad que le toca a Estados Unidos en el combate a las drogas: “aceptamos nuestra cuota de responsabilidad, como dije hace un año, en este mismo escenario, EU es su socio y los apoya. Sabemos que la demanda de drogas es el combustible de este comercio, que las armas facilitan la violencia en México y EU tiene que hacer y está haciendo su parte para encarar estor retos”.

Pero Pérez Molina ha recordado que el gran consumo de la droga está en Estados Unidos, por lo que “hay una corresponsabilidad que no está balanceada”: ”Yo sé que aquí tomamos el atrevimiento de sacar el tema, y lo que tenemos que hacer es sentarnos y discutirlo. Lo de la droga es un asunto que implica a todo el mundo y que afecta a gran escala. Va a llevar mucho tiempo discutirlo”.

Como señala Alfredo Kaltschmitt en el diario Prensa Libre “son los países que generan el 90 por ciento de la demanda de drogas los que deben legalizar la producción, distribución y uso de las mismas. Y destinar los 40 millardos que cuesta la guerra antidrogas en prevención y tratamiento. Un cambio que, como insisten tantos intelectuales, beneficiaría al mundo entero”.

Juan Manuel Santos

Esta postura del guatemalteco ya fue puesta sobre la mesa por el prsidente colombiano Juan Manuel Santos para quien el tema debe dejar de ser considerado un tabú: “como presidente de Colombia y con la autoridad que me da como colombiano, este tema no puede seguir siendo un tabú. Discutamos alternativas”.

Santos respondió así a planteamiento sobre la despenalización expuesto por el escritor y ex vicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez (“sé que esta no puede ser una opinión de Estado y un presidente de la República no puede expresarla. Pero como yo soy un ciudadano común y corriente, yo sí puedo. La solución es despenalizar la droga. Hay que despenalizarla”).

A esto Santos respondió que no que no está en desacuerdo con ello: “y lo digo como presidente de la República: esa solución sería aceptable para Colombia, si el mundo entero la toma”.

Incluso el Gobierno brasileño de Dilma Rousseff analiza la posibilidad de despenalizar el consumo de algunas drogas, pero sólo anunciará su decisión luego de un análisis «profundo», al tiempo que prepara un programa de combate al crack, «la peor droga», dijo el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo: «Estoy a favor de que se discuta el asunto. Tenemos que discutir ese tema de forma abierta, sin dogmas. Existen argumentos positivos de los dos lados».

Las duras críticas de Felipe Calderón

Estas posturas de algunos presidentes en ejercicio favorables a despenalizar la producción, tráfico y consumo de drogas, son algo novedoso en la región donde lo común era hasta ahora que los expresidentes tras dejar el cargo se mostraran favorables a la despenalización, algo que durante sus mandatos no habían expresado.

Los expresidentes César Gaviria, Ernesto Zedillo y Fernando Enrique Cardoso lanzaron esta propuesta como líderes de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, un grupo integrado por 17 personalidades de la región que pretende impulsar una nueva estrategia  en la guerra contra los estupefacientes.

El Presidente de México, Felipe Calderón

“Estoy a favor de la despenalización de todas las drogas”, declaró Cardoso en entrevista al diario Folha de Sao Paulo: ”cuando digo despenalizar, defiendo que el consumo no sea más considerado un delito, que el usuario no pase más por la policía, por el tribunal, por la cárcel. Pero la sociedad puede mantener penas que ayuden a la persona a salir de las drogas, como llevarla al hospital por un tiempo o trabajo comunitario”.

El colombiano César Gaviria incide en que ”el problema es que las actuales políticas están basadas en los prejuicios y temores y no en los resultados…En muchos estados de EU., como es el caso de California, han comenzado a cambiar la política federal en cuanto a la tolerancia de la marihuana para fines terapéuticos, y en Washington hay un cierto consenso de que la actual política (de represión) está fracasando”,

Los estadounidenses Bill Clinton y Jimmy Carter han mostrado igualmente su respaldo a estas tesis.

Quien más crítico se ha mostrado con estas tesis de los expresidentes ha sido  Felipe Calderón al resaltar una paradoja: “hubiera sido deseable que todos ellos hubieran puesto en práctica lo que ahora dicen como expresidentes. Yo prefiero más bien actuar ahorita…La verdad es que hay una característica, y yo prefiero actuar como presidente y ellos prefieren actuar como expresidentes. Es una diferencia”.

Y luego recordó: “estoy haciendo como presidente lo que debo hacer y yo mis opiniones las vierto como presidente. Segundo, yo no creo en alternativas tan radicales, por ejemplo, hablan de despenalizar el consumo. Señores eso está hecho, ya lo hice y ¿cuál es el resultado?, no hay ningún resultado significativo”.

Más allá de la verdad que esconden estas palabras lo cierto es que el tema de la despenalización se ha colocado plenamente sobre la mesa, que lo están haciendo presidentes en ejercicio poco sospechosos (un derechista como Pérez Molina y quien más golpes ha asestado a la narcoguerrilla de las FARC como Santos) y que Estados Unidos está siendo señalado como la parte fundamental a la hora de solucionar el problema.

Toda esta corriente de cambio la reconocen hasta figuras que rechazan la despenalización, como la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla: “esa es una discusión que no es nueva, se ha venido planteando en distintos foros, de manera que no veo yo por qué en Centroamérica no se pueda plantear también el debate, pero claro que es un debate que implica un abordaje serio, muy riguroso, a efectos de no verlo simplemente como una medida paliativa y simplista porque no lo es”.

Fuente: infolatam

Atención autoridades: Por legalizar la “merma” en Holanda ha sucumbido la delincuencia

Por: David Frías

Holanda.- La legalización de algunas drogas diezmó la criminalidad en Holanda;  país que opta por cerrar ocho prisiones. Pues no llenan la capacidad de 14 mil personas que tiene su sistema penitenciario. Actualmente existen 12 mil presos en este país, que en los noventas del siglo pasado afrontaban hacinamiento.

Una de las razones de la disminución en el índice criminal, parece tener que ver con la legalización de algunas drogas (acompañado seguramente de una política educativa con respecto a sus usos y efectos).

El ministro de justicia Nebahat Albayrak anunció que las prisiones se cerraran y se perderán 1200 trabajos, aunque se está considerando utilizar las prisiones para alojar a prisioneros de la nación vecina de Bélgica, donde los índices penitenciarios suenan alarmantes.

En Estados Unidos, país con mayor promedio de consumidores; encarcelamiento y un total de más de 2.3 millones de presos, una de las objeciones que se hace ante la posible legalización de la marihuana es que generaría mayor crimen y mayor adicción, algo que el ejemplo de Portugal y Holanda desmienten. En República Dominicana los casos de encierro por posesión de sustancias controladas pudieran superar otras infracciones, siendo muchos los arrestos transitorios en redadas tanto entre enfermos drogadictas como en mulas y traficantes.

Holanda tiene una población de 16.6 millones y solo 12 mil prisioneros, California, por ejemplo, tiene una población de 36.7 millones y una población de prisioneros de 171 mil, muchos de ellos precisamente en la cárcel por fumar o vender marihuana. Pero tal vez algunas personas prefieren llenar sus cárceles de jóvenes que tenerlos en las calles delinquiendo.

Fuente: El gran digital

Los países latinoamericanos deberían cambiar enfoque sobre consumo personal y con decisión.

Colombia.- Las recientes declaraciones del presidente Santos en que señaló la necesidad de una discusión abierta sobre nuevas formas de combatir el flagelo de las drogas tienen un gran valor porque acaban con el tabú según el cual no se puede discutir sobre este tema, y con la idea que bien resumió Moisés Naím según la cual pareciera prohibido pensar cuando de este asunto se trata.

Esta propuesta tiene un gran valor cuando el que la hace es el presidente del país que no solo ha sufrido más, sino ha sido el que de manera más vertical ha luchado contra el narcotráfico, y pone el debate sobre la mesa y obliga a la comunidad internacional a una discusión seria.

Sin embargo, los términos en los que el presidente Santos plantea tal discusión, esto es con la participación de todos los países, demandarían un consenso mundial, que implicaría reformar muchas convenciones dela ONU, lo que haría de este un proceso extremadamente largo, de décadas. De todas maneras, la postura tiene una enorme fuerza política porque supone que hay soluciones radicales y óptimas para enfrentar ese problema global.

En mi opinión, la verdad sobre lo que se puede hacer ahora debería tener una denominación menos ambiciosa: la política del “menor daño”, que han estado poniendo en marcha los países europeos.

¿Qué es lo que menos daño le hace a la sociedad? ¿El prohibicionismo, que lleva a los consumidores de drogas a la cárcel, o una política de salud para tratar a los consumidores de droga como enfermos?

En esos países, las políticas alrededor del tema de salud han generado una reducción significativa de la violencia, sin aumentar el consumo; han reducido el uso de drogas duras y, sin duda, han sido más racionales desde el punto de vista de los derechos humanos y de la dignidad personal.

Los índices de consumo en nuestros países son mucho más bajos que en Estados Unidos y no constituyen un gran problema social ni una gran carga económica. Los países latinoamericanos deberían cambiar el enfoque sobre el consumo personal pronto y con decisión.

En lo que tiene que ver con las drogas duras, dicho enfoque de salud debe contemplar la posibilidad de empezar a suministrarlas en centros especiales bajo control médico. No obstante, esta política estaría a medias si no se complementa con una vigorosa política para aislar a los adictos de las organizaciones criminales, con el fin de evitar que incurran en delitos para adquirirla.

En relación con la marihuana, sería mejor regular su consumo, lo que es distinto de legalizarla. No se trata de adoptar una posición libertaria. No se trata de que la gente pueda hacer lo que quiera o simplemente decretar que las drogas no hacen daño. Se trata, repito, de hacer el menor daño y de reducir la máquina de crimen que hay detrás.

Para enfrentar el consumo de drogas hay dos caminos: uno es reducir el consumo con los resultados pobres que hoy conocemos (en EE. UU., un 15 por ciento durante este cuatrienio) o reducir el negocio criminal, que obliga a millones de jóvenes a acudir a organizaciones criminales para comprar su dosis personal.

Habrá mucha gente que en nombre de lo que ellos llaman una política de principios y de valores rechacen esta posibilidad. Tenemos que evitar las políticas basadas en prejuicios o afirmaciones dogmáticas. Tenemos que buscar nuevas políticas que contemplen la investigación, el ensayo y el tratamiento médico. Tenemos que apelar a los médicos, a los padres de familia, a los profesores y a las organizaciones no gubernamentales para administrar una política diferente.

Estados Unidos tiene una política prohibicionista que, en general, lleva a los consumidores a prisión y que hoy tiene a más de medio millón de personas en la cárcel (cantidad mayor que todos los presos de Europa por todos los delitos ) por delitos asociados al consumo y al tráfico de drogas. Sin embargo, no ha conseguido reducir el consumo ni el tamaño del negocio. Se gasta la inmensa mayoría de los recursos, 40.000 millones de dólares, en aplicación de la ley, en su sistema judicial, en su sistema carcelario y de policía, y solo aplica una pequeña parte a investigación, prevención o tratamiento de drogadictos. Ni siquiera en las cárceles lo hace para quienes están presos por estas razones. ¿Sí tendrá sentido meter a la cárcel a un joven 5 años por consumo de marihuana, cuando el 60 por ciento de los presos en las cárceles de Estados Unidos fuman marihuana y cien millones de personas la han consumido en algún momento de su vida?

En realidad, más del 70 por ciento de los estadounidenses considera que la guerra contra las drogas fracasó. Sin mucha difusión, el gobierno oficialmente ha eliminado de su vocabulario la expresión guerra contra las drogas porque, según dice, ella no ayuda a diseñar buenas políticas. Es una política fallida, de la que no se salen porque supuestamente no hay alternativas, lo cual es falso. Y como ejemplo, la mayoría de los países europeos.

El consumo local de drogas es un gigantesco problema de delincuencia y criminalidad interno y el mejor ejemplo de ello es Brasil. Allí es de lejos la principal razón de aumento de homicidios y criminalidad. Hay que recalcar que esto está relacionado con el puro consumo interno y no con el tráfico internacional. Nosotros en Colombia queremos negar una realidad palpable diciendo que aquí el consumo no es alto. Eso no es verdad. Mucha de la criminalidad urbana está relacionada con tráfico y consumo interno, así las autoridades lo ignoren y se nieguen a enfrentar el problema.

Colombia tiene derecho a desarrollar una política como la de los países europeos, sin violar las convenciones internacionales y sin esperar ningún consenso. Y una decisión como esa no solo sería compatible con la política de interdicción del tráfico internacional, sino que permitiría fortalecer esa política. Todos los esfuerzos y recursos dedicados a eso y no a perseguir jóvenes en las puertas de las escuelas o en los bares. No tenemos recursos públicos, ni los tiene ningún país emergente o en desarrollo para dedicarse a combatir ese tipo de consumo. Los fracasos de esas políticas en el mundo entero están a la mano.

Colombia ha hecho un gigantesco esfuerzo en justicia y seguridad para doblegar a los traficantes. Sin el problema del narcotráfico, aquí no habría guerrilla ni paramilitares, ni tendríamos los dramáticos problemas de seguridad que aun hoy nos azotan. Mientras México y Centroamérica se estabilizan y controlan sus graves problemas de violencia puede pasar una década. ¿No será demasiado costoso en vidas y recursos hacerlo en nombre de una política fallida como la de Estados Unidos? Los casi veinte estados que han legalizado la marihuana para uso medicinal, lo cual constituye una legalización disfrazada, muestran la fatiga y el fracaso de la actual política.

Los presidentes de Colombia, Brasil y México podrían fortalecer la lucha contra el tráfico internacional de drogas y, al mismo tiempo, aplicar una política interna de volver el consumo de drogas un problema de salud. Podrían también exigirles a los Estados Unidos un debate interno sobre sus políticas prohibicionistas en materia de consumo sin poner en peligro las obligaciones que tenemos con la comunidad internacional de luchar con eficacia contra el tráfico internacional. Creo que una declaración formal de los tres pondría este tema en la agenda de discusión de la política norteamericana.

Sería infinitamente mejor para Colombia si se pudiera avanzar hacia la despenalización de la marihuana y aun de la cocaína, como lo sugirió el presidente Santos. Nos economizaríamos una inmensa cantidad de violencia, guerrilleros, paramilitares, bandas urbanas, etc. Felicitaciones al presidente Santos por haber tenido el coraje de impulsar esta discusión. En todo caso, mucho es lo que puede hacer su gobierno más allá de esa valerosa declaración.

 

César Gaviria

Ex presidente de la República

Fuente: El tiempo

Cultivar los derechos: ¿Es realmente la marihuana una sustancia tan tóxica que pueda destruir vidas, familias, personas?

Chile.-   El debate está abierto, o eso pareciera, sin embargo, la legislación parece alejarse mucho del sentir común. Las estadísticas y los estudios que son tomados en cuenta responden a los “oficiales”, es decir, las que le sirven para sustentar sus políticas públicas. Por Sebastián Ramírez

El debate sobre la despenalización de la marihuana lleva bastante tiempo rondando a nuestra sociedad. En una sociedad con una importante cantidad de consumidores y cultivadores aparece la interrogante del por qué, si hay muchas voces alzándose para crear una legislación coherente a las necesidades de la sociedad, esto no ocurre.

La planta de Cannabis Sativa pertenece a la lista I de drogas duras, es decir, está ubicada en el mismo nivel que la cocaína, heroína y anfetaminas. ¿Por qué ocurre esta situación? ¿Es realmente la marihuana una sustancia tan tóxica que pueda destruir vidas, familias, personas? El debate está abierto, o eso pareciera entenderse, sin embargo, la legislación parece alejarse mucho del sentir común respecto del tema. Las estadísticas y los estudios que son tomados en cuenta solamente responden a los “oficiales”, es decir, las que le sirven a algunos para sustentar sus políticas públicas.

La libertad

En primer término, para analizar el fenómeno, cabe hablar de la libertad de acciones y decisión. Para Pedro Mendoza, reconocido activista del mundo cannábico, abogado y socio de la revista Cáñamo, el tema de la libertad es ambiguo: “La libertad que más se respeta es la económica. Las decisiones personales sobre tu propio cuerpo no parecen estar incluidas”. Esto se traduce en temas tan polémicos como el aborto o el consumo de drogas, entre otros. Y el problema está, sobre todo, en la apertura al debate que existe en torno al tema, apertura que parece ser nula.

Opinión similar a la de Mendoza tiene el periodista Daniel Olivares, quien desde su puesto en la editorial Ocho Libros, entrega sus ideas y percepciones del derecho a la libertad de consumo: “Haciendo uso de la misma libertad de acción mencionada, entendiendo que la acción de consumir cannabis no perjudica a otros individuos distintos al consumidor (porque no se ha demostrado que cause “daños a terceros”… como por ejemplo: como crímenes pasionales, hurtos, violaciones, etc.)

La realidad nos demuestra que el consumo aumenta en todo el mundo, de hecho, la marihuana es la droga ilegal de uso social más consumida del mundo. Algo tienen que decir estos estudios, la sociedad habla, más que en las teorías, en sus acciones. La UNODC (Oficina de las Naciones Unidas del Crimen y Drogas), publica este año que, luego de sus estudios de los años 2009 y 2010, entre 149 y 272 millones de personas de todo el mundo (entre el 3,3% y el 6,1% de la población de entre 15 y 64 años de edad) consumieron sustancias ilícitas al menos una vez durante esos años.

Para Pedro Mendoza, lo que hace falta “es una regulación que para algunos se entiende como legalización, va por el camino de fijar regulaciones similares a las que se aplican al tabaco y el alcohol”. Regulación que en nuestro país es muy estricta y que tiene como una de sus preocupaciones principales la detención del consumo, más que el tráfico. Los recursos que se utilizan para la rehabilitación de adictos son considerablemente menores a los que se utilizan para la detención y el procesamiento de consumidores.

“A los consumidores nos persiguen mucho más que a los narcos. Es obvio que hay drogas peores pero es mucho más fácil perseguir a los que fuman pitos”, opina Felipe, quien forma parte activa de uno de los principales foros de internet en nuestro país sobre el consumo de Cannabis Sativa. Nicole, también participante de Amigos del Cannabis, el foro más grande del país, percibe como el principal problema que, al igual que con la educación y haciendo referencia a la contingencia, “la ciudadanía quiere algo y las autoridades quieren otra cosa”.

Pese a participar activamente de los foros, marchas y eventos relacionados al mundo cannábico, Felipe y Nicole, ambos de 25 años, prefieren mantener su nombre y no decir su apellido. “Nunca se sabe”, dijeron.

El poder y la ciudadanía

Las diferencias que existen entre la distribución de poder en nuestra sociedad se manifiesta en diversas áreas. Por ejemplo, se puede identificar una desigualdad en los ámbitos socioeconómicos, en los niveles educacionales o en el acceso a la salud y vivienda. Pero no es sólo eso, existen más temas que motivan a los actores sociales, y entre ellos, se encuentra la elección de consumo de ciertas sustancias que hoy son ilícitas. El análisis de Mendoza plantea que “parece haber acuerdo en que como país tenemos temas más urgentes, y por otro lado como aún no está vigente la inscripción automática y el voto voluntario, el tema no cala muy hondo en los políticos”.

“La verdad es que creo que la democracia en el mundo no existe, disfrazan la realidad con ésta palabra”, opina Nicole, haciendo referencia a los pocos canales de comunicación que hay entre los actores sociales y políticos. Felipe tiene una opinión muy similar de la democracia, considera que “es un concepto con el que nos mantienen totalmente engañados. Las marchas han sido la única manera que los ciudadanos han encontrado para expresarse, pero ni con eso funciona”.

Pedro Mendoza es un connotado actor social dentro del mundo de la marihuana, y como opinión respecto de lo que necesitamos como sociedad, plantea el punto desde el movimiento social: “lo que como movimiento nos interesa a corto plazo es que no se siga tratando a los consumidores como delincuentes, hay que ajustar la aplicación de la ley y en eso tienen mucho que decir el ministerio público”. Coloca a los jueces en el debate, en conjunto con la acción del poder legislativo y ejecutivo, pues a través de la jurisprudencia en los diferentes casos se puede sentar precedentes que lleven el debate a plantear, como él abogado dice: “el poder judicial puede aclarar la interpretación de la ley y facilitar la comprensión de qué debe entenderse por consumo personal, qué es un cultivo para consumo personal y si a ese cultivo que se desarrolla en la intimidad del hogar le es o no aplicable lo del permiso del SAG”.

Uno de los puntos clave de este tema tiene que ver con el organismo dedicado a la prevención y rehabilitación: el ex CONACE, ahora llamado SENDA. Este organismo público depende del Ministerio del Interior, lo que, para los interesados en poner a la marihuana en el debate público, es un contrasentido. Para Felipe, “el mayor argumento en contra de las drogas es lo nocivas que son para la salud, entonces no entiendo por qué no forma parte del Ministerio de Salud”.

Desde el punto de vista del abogado Mendoza, “si lo que protege la legislación de drogas es la salud pública, no parece racional que dependa del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Muchos de los problemas no deseados vinculados a las drogas son causados por el sistema de prohibición y de esta manera no se logra más que perpetuar el problema y la salud pública queda totalmente a la cola”.

Los medios de comunicación

Si ya se ha dado cuenta de que los actores dentro del conflicto de la despenalización del consumo de Cannabis Sativa son la sociedad en conjunto y los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, falta todavía uno por nombrar, uno que, para todos los entrevistados es igual de relevante a la hora de crear igualdad: los medios de comunicación.

Los medios de comunicación, en teoría, deberían intentar mostrar diversidad a la hora de informar. Mostrar diferentes historias y personas que den cuenta, lo más completamente, de la realidad. Para ello, se requiere que los medios sean responsables e informados a la hora de difundir ciertos temas. Sin embargo, en la opinión del experto en el tema, Pedro Mendoza, lo hacen “bastante poco. La información se centra en usuarios que por lo general son problemáticos y casi sin excepción en los efectos negativos, que sin duda los tiene, pero en el contexto de las substancias psicoactivas que están disponibles, (la marihuana) es la que menos efectos negativos genera tanto para el usuario como para la comunidad”.

La razón de esto radica, en su opinión, en la relación perversa que existe entre los medios tradicionales y sus avisadores: “los auspiciadores deben poner limitaciones a la opinión sobre este tipo de procesos, creo que en la medida que drogas legales financian los medios, estos se la juegan más por sus patrocinadores, el avisaje de drogas como el alcohol o de las farmacias es increíble”, opina.

Tanto Mendoza como Felipe y Nicole coinciden en su opinión respecto de internet en la labor informativa que posee. Para el abogado, “es vital en el debate, tener acceso a la mejor materia prima para discutir e informarse de un tema al alcance de un click es muy útil”. Y para los jóvenes activistas, la web “informa muchísimo más que cualquier otro medio de comunicación, tienes miles de opiniones diferentes y tú elijes qué opinar o creer, produce total responsabilidad a la hora de tomar una decisión”.

La relación que existe entre el poder político-económico y con el poder social es bastante lejana, por no decir desigual. Se manifiesta en diversas áreas de la sociedad y si bien es un tema que atañe a consumidores y sus familias, es un precedente para otros temas de libertades personales. Para Pedro Mendoza, la manera de actuar por parte de la ciudadanía es “insistir en cultivar nuestros derechos y ejercer la garantía constitucional del derecho de petición. Presentar peticiones a la autoridad en términos respetuosos y convenientes sobre este asunto que nos preocupa”

Fuente: elconcecuente