Qué hacer ante la droga de la droga

Escrito por: Frei Betto

El tráfico de drogas en el mundo mueve cada año unos US$ 400 mil millones.  Algunos cálculos duplican la suma. Los datos son de la Oficina de la ONU para las Drogas y el Crimen. Y el consumo de drogas mata cada año unas 200 mil personas.

El Brasil es ahora el segundo mayor consumidor de cocaína, sólo por detrás de los EE.UU. Los datos del año 2010 indican que el 0.6% de la población brasileña (27 millones de personas) ya consumió el polvo derivado de la hoja de coca. Entre el 2004 y el 2010 fueron aprendidas en el país 27 toneladas de cocaína.

Se impone un debate: ¿cómo lidiar con esta cuestión? Aumenta el número de los usuarios y dependientes, y ese tráfico desencadena violencia, mientras que las medidas represivas no surten efecto.

El Reino Unido debe cambiar su política en relación a las drogas, que cada año llevan a la cárcel a 42 mil personas y al cementerio a dos mil, sin contar las 160 mil advertencias por uso de marihuana, la más consumida. El gasto anual es de 3 mil millones de libras (US$ 4 mil millones).

La propuesta de los especialistas ingleses que analizaron el tema los últimos seis años es no considerar crimen el consumo de pequeñas cantidades sino delito civil. El usuario sería multado, obligado a comparecer en reuniones sobre el uso de drogas y, en caso de dependencia, orientado hacia un tratamiento.

En el Brasil ya contamos con más de 120 mil firmas a favor de un anteproyecto de cambio de la ley 11.343/2006, propuesta por la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia que, con el Viva Rio, apoya la campaña “Ley de drogas: hay que cambiar”.

El anteproyecto distingue entre usuario y traficante. El usuario sería amonestado, prestaría servicios comunitarios y en caso necesario sería orientado a programas de reeducación. Mientras que el traficante, obviamente, sería penalizado.

La Comisión Global de Políticas sobre Drogas de la ONU, presidida por el expresidente Fernando Henrique Cardoso, enfatiza el fracaso de las políticas de combate al tráfico y defiende la descriminalización del consumo.

El consumo crece mucho más rápido que todas las medidas tomadas para reprimirlo. Entre el 2009 y el 2011 fueron identificadas, en los países de la Unión Europea, 114 nuevas drogas sicoactivas, cuyo comercio es facilitado por el internet.

La propuesta de los expertos ingleses es descriminalizar el cultivo doméstico de marihuana para uso personal, lo que  reduciría el tráfico manejado por el crimen organizado. Aunque seguiría criminalizado el consumo de cocaína y heroína.

Portugal abolió desde el 2001 todas las penas criminales sobre la posesión de drogas. Pero los traficantes y productores, incluso domésticos, continúan penalizados.  Y los usuarios pillados con gran cantidad son orientados  a seguir un tratamiento.

En los EE.UU. los estados de Oregon, Colorado y Washington decidieron legalizar la marihuana en noviembre. En Uruguay, que descriminaliza el consumo y criminaliza su comercio, el gobierno quiere estatalizar la marihuana, o sea controlar su producción y venta en el país. Los 75 mil usuarios tendrían derecho a 40 gramos mensuales.

En Guatemala el presidente Otto Pérez, para inhibir el tráfico, defiende la legalización de las drogas, con restricciones para las sustancias más nocivas. Sería la misma tolerancia, ya adoptada en la mayoría de países, con relación a las bebidas alcohólicas.

No es fácil encontrar la solución adecuada. Trabajé varios años con drogodependientes químicos y sé cuán inútil resulta mantener en el Brasil la actual legislación prohibitiva y represiva… que más bien favorece el narcotráfico y a los policías corruptos.

La descriminalización del consumo me parece una medida humanitaria.  Todo drogodependiente es un enfermo y necesita ser tratado como tal. ¿Pero cómo evitar que el consumo no engrose la ingente fortuna de los traficantes? Aunque se mantenga la prohibición de las llamadas drogas pesadas, generalmente caras, ¿cómo parar la diseminación del crack, más barato y tan devastador?

Hay una cuestión de fondo que merece ser profundizada por todos los interesados en el problema: ¿por qué una persona toma drogas? ¿Qué la motiva a buscar una alteración de su estado normal de conciencia? ¿Por qué experimenta una sensación de felicidad sólo bajo el efecto de la droga?

La droga es un falso sucedáneo para quien tiene un vacío en el pecho. Vacío  resultante del desamor y de las frecuentes frustraciones en una sociedad tan egocéntrica y competitiva. Una cultura que se jacta de haber cerrado el horizonte a las utopías, a “otros mundos posibles”, a las ideologías liberadoras, al sueño de que “de aquí en adelante todo puede ser diferente”, hace que, sobre  todo los jóvenes, se refugien en ambiciones muy mezquinas: riqueza, fama y belleza.

Como dice Jesús, “donde está tu tesoro allí está tu corazón” (Mateo 6,21). Muchos que no han tenido la suerte de ver su sueño convertido en realidad saben cómo hacerlo virtual… Y aunque no tengan conciencia de ello están gritando a pleno pulmón que tienen al menos una certeza: la de que la felicidad reside en la subjetividad. (Traducción de J.L.Burguet)

Fuente:lr21

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75 años de prohibición del cannabis: punto de quiebre

Hoy hace 75 años, 1 de Octubre de 1937, se inició la prohibición del cannabis en Estados Unidos.

Ni siquiera se conocía bajo el nombre de “marihuana”, que fue como el recién nombrado primer Zar Antidrogas, Harry Anslinger, empezó a referirse a la planta. Para que fuese asociada a hispanos y afrodescendientes. Desde su inicio, y hasta el día de hoy, el prohibicionismo ha sido la versión políticamente correcta del racismo, de la superioridad blanca, del prejuicio contra el otro. Claro, hace 75 años ese tipo de prejuicios no había que matizarlos, hoy lo que se usa son los principios liberales que aborrecen la supuesta bajá productividad y pobre desempeño del consumidor.

Pero no sólo de prejuicios y de argumentos pseudo-científicos se agarran para avanzar políticas obscenas. Les sobra mala intención: el médico que fue llamado a testificar en 1937 en el congreso gringo por el problema del consumo de marihuana decía que de tal problema no existía registro. Testimonio que luego fue reportado como estando a favor de la prohibición. Así empezó: con mentiras.

El daño que se han auto-infligido los gringos con la prohibición del cannabis no es despreciable: la efectividad de la justicia se ha minado, millones encarcelados cuyo único delito ha sido cargar unas hojas secas, las funciones policiales se han sobredimensionado…. En resumen: con la prohibición se ha invertido en socavar la confianza en las instituciones. Porque nada más se ha logrado.

Y es que nada más se puede obtener de una política cuya única utilidad ha sido la de tener una excusa para cuestionar a alguien indeseado. Cualquiera que cumpla cierto perfil puede ser requisado “para ver sí tiene algo”. Le sirve al brazo ejecutivo de la ley: si alguien ha cometido algún delito que efectivamente afecte a terceros y al mismo tiempo consume o trafica, puede ser arrestado por esto último, fácil de verificar, sin que se haya probado lo otro. Pero le sirve en detrimento de la sociedad: las cárceles se llenan de gente que no han sido culpadas de algo grave. De aquí la importancia de equiparar consumidor o expendedor con anti-social: para hacer que la sociedad entera se redima de toda esta farsa.

La ilusión de justicia que genera tal política es aún más palpable en nuestros acuerdos de extradición con los EEUU: los implicados llegan tras las órdenes de captura emitidas por “crímenes de drogas”, para luego sí, entre confesiones, aparecer delitos reales. Castigados con penas reducidas.

Ahora bien, una sociedad que aspira a empatar el éxito con el mérito necesita que las instituciones inspiren confianza. Por eso los gringos están hastiados de esa falsa justicia que promete la prohibición. Y si bien hace dos años los californianos dijeron no a la legalización del cannabis en un referendo, los resultados fueron estrechos. Este Noviembre, ya no es uno, sino tres estados donde se intentará nuevamente: Colorado, Oregon, Washington. En dos de los tres el sí le lleva amplia ventaja al no. La mayoría quiere la droga en un mercado distinto al ilegal; no porque la droga sea buena, sino porque su prohibición es insostenible financiera y moralmente.

No es sólo Estados Unidos, es el continente el que se está sacudiendo la prohibición. El gobierno de Uruguay planea legalizar la marihuana bajo un monopolio estatal, el presidente de Colombia convoca a cuestionar el régimen global de prohibición, el presidente de Guatemala habla de la posibilidad de legalizar las drogas, no únicamente el cannabis, y regularlas estrictamente.

En un histórico discurso frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de México se envalentono para decir lo que ya todos sabemos: es por la prohibición que Centroamérica se ha convertido en la región más violenta del mundo, arrebatándole el futuro a su juventud. Y como en el caso del médico que testificó en el congreso gringo, las palabras de Calderón fueron censuradas en el resumen oficial en la página de la ONU.

Estamos en el punto de quiebre: después de cincuenta años de aprobación unánime, presidentes de gobiernos democráticos que han luchado la guerra contra las drogas le quitan a esta su apoyo incuestionable. Dentro de no mucho, los políticos que no le piden cuentas al prohibicionismo pasarán a ser minoría.

Fuente:blogs.elespectador

Una planta muy peligrosa

by on septiembre 17, 2012 with 0 Comments in Opinión , Portada

México, como todos los demás países, tiene una lista negra de sustancias prohibidas para la población general. Sin embargo, hay que mirar más a fondo esta lista y cuestionarnos si verdaderamente vale la pena que continúen siendo ilegales, y cuáles de las permitidas deberían, a su vez, ser eliminadas del comercio. Si bien existen decenas de drogas y cientos de efectos causados por ellas, me limitaré a hablar principalmente sobre el tabaco, el alcohol y la marihuana.

En nuestro país, la cuarta principal causa de muerte es la cirrosis (cifra: MexicoMaxico). Esto significa que más de 25,000 mexicanos mueren anualmente por una enfermedad cuya procedencia primaria es el alcoholismo. Además, el número no incluye aquellas personas que mueren por accidentes automovilísticos provocados por conducir en estado de ebriedad, ni asesinatos, ni accidentes relacionados. De esta forma, asumimos que el número real de incidentes provocados directamente por el alcohol es mucho más alto. Estamos hablando de una sustancia que no sólo deprime al consumidor, sino que lo puede tornar violento, vuelve lentos sus reflejos, desgasta el hígado y hasta deforma al feto durante el embarazo.

Viremos nuestra atención ahora hacia el tabaco. El tabaquismo es responsable de más de 50,000 muertes anuales en México, de las cuales una de cada tres es de fumadores pasivos (cifra: El Universal). Es bien sabido que los cigarros contienen cientos de toxinas dañinas para el organismo, elimina el hambre, causa dependencia al igual que el alcohol y provoca un sinfín de cambios negativos en el cuerpo, desde cánceres hasta enfisema pulmonar.

En cambio, la marihuana no sólo no causa dependencia, ni malformaciones, ni afecta en mayor grado de manera negativa al organismo. Al contrario, estimula el apetito, en vez de privarlo como el tabaco. Calma, en vez de violentar, como el alcohol. Es extremadamente efectivo como anestésico para enfermedades crónicas y fines terapéuticos, y la lista podría seguir y seguir.

Entonces, ¿por qué legalizar drogas tan peligrosas, pero penalizar a otras más benéficas? Todo comenzó con Estados Unidos a principios del siglo pasado. En esa época, se explotaban muchos beneficios del cáñamo: como productor de combustible vegetal, de textiles, de papel y demás. Entonces, las grandes corporaciones de la época, al verse amenazadas por una planta tan versátil, presionaron al gobierno para penalizarla repartiendo mentiras sobre su supuesta peligrosidad como narcótico.

Es impresionante que aún en pleno siglo XXI, cuando sabemos los beneficios reales de esta planta, no sólo como producto de consumo directo sino como posible solución a problemas ambientales (el papel derivado del cáñamo requiere siete veces menos esfuerzo de producción, y se extrae cuatro veces más papel que con un árbol),  todavía no consideremos el despenalizarla en pleno.

Pongámoslo desde otra perspectiva: no sólo se evitarían arrestos innecesarios de consumidores pasivos, sino que además privaríamos al narcotráfico de una de sus principales fuentes de ingresos. Legalizar el cáñamo sería un duro golpe para la gente que quiere evitar el progreso económico y social del país y del mundo anteponiendo intereses personales y corporativos.

No es secreto que durante la historia moderna las grandes compañías han sido los verdaderos mandatarios de diversas naciones. Reparten mentiras y exaltan falacias a conveniencia, e invierten cantidades de dinero absurdas para manipular a los consumidores. Desgraciadamente, la mayoría de éstos consumidores forjan sus convicciones en base a la información repartida por estas corporaciones, y la heredan a sus hijos y a los hijos de sus hijos.

Hay una distinción importante qué hacer después de leer lo anterior: mi posición en el asunto no es de legalizar de un día para otro una planta que marcaría una revolución social en México. Avoco por un cambio paulatino, en el que se regule el consumo y producción de la planta, para que eventualmente se eliminen por completo los estigmas que le han dado a través de los años. Como dato cultural les menciono: la marihuana no ha causado nunca, en la historia de la humanidad, una sola muerte ya sea por sobredosis o cáncer. Cuando tenemos de un lado de la balanza un mínimo de 75,000 muertes anuales, y del otro lado cero, es hora de reflexionar sobre nuestras decisiones.

Fuente:Elaltavoz

Brasil: fuerte campaña para aplicar proyecto uruguayo de marihuana libre a todas las drogas

Escrito por: Fabiana Frayssinet

Personalidades académicas, jurídicas, sanitarias, políticas y sociales de Brasil lanzaron una campaña para despenalizar el consumo de drogas, por el que van a prisión en este país decenas de miles de personas que no son narcotraficantes.

Personalidades brasileñas lanzan campaña para despenalizar el consumo de drogas: La actríz y modelo Isabel Filardis junto al actor Luís Melo en la campaña “E Justo Isso?”

La campaña ”Ley de drogas: Es hora de cambiar”, fue lanzada por la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia, que pretende recoger un millón de firmas para apoyar un proyecto de ley que será presentado al Congreso legislativo en la segunda mitad de 2013.

El objetivo, al que se sumaron reconocidas figuras del teatro y la TV y que es apoyado por personalidades como el expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), es cambiar la ley 11.343/2006, que establece la política antidrogas sin distinguir en forma clara entre usuarios y traficantes.

“Compré medio gramo de marihuana para uso personal y me agarraron. Como soy habitante de una favela (barrio marginal), me llevaron (preso) como traficante… Como en Brasil no se puede esperar el juicio en libertad, pasé meses en la cárcel”, dice en una de las cuñas televisivas divulgadas desde el lunes 9, el actor de telenovelas Felipe Camargo, interpretando el caso real de un mensajero.

“¿Es justo eso?”, se pregunta el joven. Hay otras historias verídicas: una prostituta que fue presa porque un cliente dejó rastros de droga en su cuarto; un hombre detenido porque encontraron un polvo en su casa que, después se comprobó, era levadura.

Desde que entró en vigencia la ley, la cantidad de detenidos por posesión de drogas se duplicó en este país.

El consumo de drogas “no puede tener relación con la represión, la cárcel y la policía… sino con la educación, la salud y la solidaridad”, subrayó en el lanzamiento de la campaña el diputado Paulo Teixeira, del gobernante e izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que presentará la iniciativa de reforma legal en el parlamento.

“La idea central es despenalizar la tenencia y el uso de drogas”, subrayó.

Entre otros cambios, la iniciativa propone transferir la política de drogas del área de seguridad pública hacia las de salud y asistencia social; despenalizar el uso, al establecer diferencias claras entre consumidor y traficante, y garantizar el tratamiento de calidad para los drogodependientes, incorporando redes de apoyo y familias a la oferta de una atención integral a la adicción.

El abogado Pedro Abramovay, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas y exsecretario de Justicia del gobierno de Dilma Rousseff, dijo a IPS que 60 por ciento de los presos por drogas en Brasil estaban desarmados, tenían pequeñas cantidades y nunca cometieron otros delitos.

“Están mucho más cerca del usuario que del narcotraficante, pero son presos como narcotraficantes porque la ley no es clara”, enfatizó Abramovay, alejado de su cargo en el gobierno, entre otras diferencias, por defender las penas alternativas para los pequeños traficantes.

Un cuarto de la población carcelaria de Brasil -la cuarta más numerosa del mundo detrás de las de Estados Unidos, Rusia y China- está relacionada con las drogas. Este país de más de 192 millones de personas tiene 258 reclusos por cada 100.000 habitantes.

Mientras la cantidad de reclusos se triplicó en los últimos 15 años, la de detenidos por tráfico experimentó el mismo ritmo de aumento en apenas un lustro, comparó la especialista en violencia Julita Lemgruber, directora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Facultad Cándido Mendes.

La “enloquecida” legislación de drogas de Brasil está llevando a la cárcel también a un mayor número de mujeres, contribuyendo a la superpoblación penal y causando problemas “enormes” por condiciones inapropiadas en las unidades penitenciarias femeninas, destacó Lemgruber.

Las mujeres representan seis por ciento de la población carcelaria brasileña, pero 14 por ciento de los reclusos por tráfico, comparó.

Desde su experiencia en la represión, el ex secretario nacional de Seguridad Pública, coronel de la reserva de la policía militar José da Silva, apoya la reforma legal.

“Con la práctica, uno va observando que cuanto más se reprime, el problema se agrava. Mueren más personas: usuarios, policías, traficantes y personas que no tienen nada que ver con esa historia”, dijo Da Silva a IPS. Y “nadie consume menos por eso”, destacó el jefe policial, que considera “perdida” la batalla a las drogas por medio de la represión.

La campaña no se propone, por ahora, pasos más osados como la legalización del mercado de drogas. Pero Da Silva la considera también necesaria.

“El modelo que los estadounidenses adoptaron cuando decidieron legalizar el alcohol es el que debemos utilizar para las drogas…, legalizar y controlar todo, la producción, la distribución, el consumo, para que sea el Estado el que controle, y no el traficante”, opinó.

Un sistema similar, pero solo para la marihuana, fue propuesto el mes pasado por el gobierno del vecino Uruguay.

La iniciativa legal de Brasil se basa en parte en el modelo de despenalización que adoptó Portugal. En ese país europeo mejoró el combate al crimen organizado, cayó en forma drástica la cantidad de muertes relacionadas con drogas, y no solo no creció el consumo, sino que se redujo entre los más jóvenes, explicó Abramovay a IPS.

La campaña cuenta con el apoyo de Viva Rio, organización carioca que promueve una cultura de paz, la Asociación Nacional de Defensores Públicos, la científica Fundación Oswaldo Cruz, la Secretaría Estadual de Salud de Río de Janeiro, la Comisión Mundial sobre Políticas de Drogas y Avaaz, una comunidad global de movilización en línea.

Una de las participantes de la campaña, la actriz Isabel Fillardis, dijo que se asustó cuando la convocaron, porque nunca había consumido drogas. Pero decidió apoyar la iniciativa porque se conmovió con los casos presentados y, sobre todo, “porque es importante promover el debate” de un tema considerado tabú en Brasil.

En los últimos meses, ídolos populares de este país hablaron abiertamente de sus experiencias con las drogas. Entre ellos, el músico y exministro de Cultura, Gilberto Gil, que se refirió a su hábito de consumir marihuana.

El secretario de Medio Ambiente del Estado de Río de Janeiro, Carlos Minc, relató que en sus tiempos de ministro del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) fue llamado “al orden” por participar de una marcha de apoyo a la despenalización de la marihuana. Otras autoridades consideraron que hacía una “apología” de las drogas, recordó.

“Tenemos que revertir el juego de la hipocresía y la represión”, exhortó.

Dentro del PT las opiniones están divididas. “Pasé ocho años en el gobierno y sigo apoyando a este gobierno que ha transformado Brasil, pero en ese punto el camino de lucha es el de la sociedad civil”, consideró Abramovay. IPS

Despenalización equivocada

Ya que en la Cumbre de Cartagena los países víctimas de la lucha contra las drogas lograron incluir en la agenda oficial el debate sobre la legalización de esas drogas…

…conviene recordar algunas verdades sobre los resultados de la estrategia que se ha seguido en las últimas décadas y sobre las incongruencias de los norteamericanos que se oponen a la legalización, pero en la práctica están despenalizando el narcotráfico

La opinión mayoritaria de analistas y académicos coincide en señalar que ha fracasado la estrategia de “guerra contra las drogas” lanzada por los Estados Unidos desde la época de Nixon.

Después de miles de millones de dólares desperdiciados en esa guerra y después de miles de muertos, las victorias conseguidas son pírricas y con enormes daños colaterales.

En un documentado artículo del exfiscal Gustavo De Greiff publicado por la Universidad del Rosario, se presenta toda la evidencia empírica que demuestra el fracaso de la estrategia prohibicionista: no se ha logrado disminuir la producción de narcóticos, ni aumentar el precio de las drogas para desestimular el consumo, ni tampoco disminuir el número de usuarios mediante la criminalización del consumo.

Lo que sí se ha logrado es infringir enormes daños a los países donde se ha librado esta lucha. Como sucedió en la época de la prohibición del alcohol en Estados Unidos, el resultado económico de esta estrategia ha sido generar multimillonarias utilidades a los carteles de la droga y debilitar a los Estados de países como Colombia, México y Guatemala, entre otros, donde el narcotráfico ha sido la principal fuente de violencia y corrupción.

La alternativa de la legalización debe partir de la despenalización del consumo personal, como ya lo hizo Colombia, pero debe ampliarse a la despenalización de toda la cadena del tráfico de narcóticos y además debe incluir la regulación estatal de la producción, la distribución y el consumo, así como ambiciosos programas de educación y salud pública para el tratamiento de los adictos.

Obama dijo en Cartagena que la legalización no era una opción para su país y en teoría mantiene la misma estrategia prohibicionista; sin embargo, en la práctica la política real del gobierno norteamericano es cada vez más permisiva y contradictoria.

Desde hace años son tolerantes con la producción de marihuana –siempre y cuando se haga en California y no en México o Colombia-, a punto tal que se dice que el valor de la cosecha de marihuana gringa ha llegado a superar el del trigo.

Ahora la justicia norteamericana está despenalizando la punta equivocada de la cadena del narcotráfico.

Así lo reveló El Tiempo la semana pasada, en un informe sobre la mínimas penas que se están imponiendo a los capos del narcotráfico juzgados en Estados Unidos.

Atrás quedaron las épocas en que los señores de la droga preferían una tumba en Colombia a ser extraditados a ese país. Ahora negocian con la DEA y los jueces, pagan un par de años de cárcel y quedan libres para gozar de sus mal habidas fortunas, mientras otros capos los reemplazan y el negocio continúa próspero.

En lugar de esa despenalización oscura y equivocada, que transmite el mensaje de que el crimen sí paga, es necesario avanzar con firmeza y sinceridad en la agenda internacional de la legalización.

ADENDA: El aleve atentado terrorista contra Fernando Londoño debe generar la condena unánime de todos los colombianos; debemos rechazar todos los actos violentos, así vengan de la extrema izquierda o de la extrema derecha. Pero también rechazamos la actitud mezquina y oportunista del expresidente de marras que quiere utilizar el atentado para polarizar el país y hacer oposición política a su sucesor.

Publicada por
MAURICIO CABRERA GALVIS

Marihuana sera como el tabaco, asegura expresidente de Chile

 

Santiago, 12 Mayo. (Notimex).- La marihuana podría ser considerada en un futuro como el tabaco, con lo que su comercialización dejaría de ser un delito, indicó el ex presidente chileno Ricardo Lagos en una entrevista publicada hoy en la edición digital del diario La Tercera.

“Es posible concebir que la marihuana sea tratada igual que el tabaco, y no sea delito comercializarla, siempre y cuando el resto de América del Sur lo haga”, indicó el ex mandatario (2000-2006).

Aseveró que ésta debe ser una postura regional “porque, de lo contrario, el que lo hace individualmente se convierte en el paraíso de la droga. Porque si Chile dijera: yo lo voy a hacer, después nos llenamos de argentinos y brasileños”.

Lagos agregó, sin embargo, que “para eso debe comenzar a sociabilizar un debate de esa naturaleza en Chile. Y esa es una discusión que Chile no hará solo, lo va a tener que hacer con otros” países de la región.

“El día de mañana, en Chile también se podría distinguir entre las drogas suaves y las duras. Es distinto decir una plantita de marihuana, que muchos aseguran que es menos adictiva que el cigarrillo, a una cosa como la coca”, planteó el ex presidente.

“Yo soy partidario de la despenalización del consumo a nivel de países. Y respecto al tema de la producción y distribución, también lo voy a penalizar ahora, a menos que ya empecemos a dar un paso adicional a nivel latinoamericano”, añadió.

Fuente : El arsenal

 

El Cultivador, un nuevo periódico gratuito sobre el cannabis 

elcultivador.com

En las 96 páginas del número 1 puedes encontrar:  
Cultivo Básico
Guía básica de cultivo en interior.

Cultivo Avanzado
Feminizando tus cruces con STS casero.
Malas hierbas para fertilizar.
Introducción a la extracción de aceite.
Construye tu lámpara Led.

Cáñamo Industrial
La otra cara del Cáñamo.

Cultura Cannábica
La primera clase de la Universidad del Cannabis.

Interzona
Salvia Divinorum.

Pensamiento Psicodélico
La problemática de Castaneda y el pensamiento yaqui.

Medicina
Esclerosis múltiple, la gran desconocida.
El consumo de cánnabis en las personas de la tercera edad.

 

 

Los cinco mayores grupos que les interesa mantener la marihuana ilegal

EEUU.- El año pasado, más de 850.000 personas en Estados Unidos fueron arrestados por delitos relacionados con la marihuana. A pesar de la opinión pública , la comunidad medica y de los expertos en derechos humanos  a favor de relajar las leyes de prohibición de la marihuana, poco se han cambiado los términos de la política.

Ha habido muchos grandes libros y artículos que detallan la historia de la guerra contra las drogas. Parte de la fijación de los Estados Unidos en el mantenimiento de la planta de hoja verde como ilegal se basa en  choques culturales y políticos del pasado.

Sin embargo, hay grupos atrincherados que están gastando grandes sumas de dinero en mantener las leyes de drogas actuales:

1). Los sindicatos de Policía: Los departamentos de policía de todo el país se han convertido en dependientes de los subsidios federales de la guerra contra las drogas para financiar su presupuesto. En marzo, se publicó una historia que revela que un grupo de presión sindicato de la policía en California, coordinó el esfuerzo para derrotarla Proposición 19, una medida electoral en el 2010 para legalizar la marihuana. Y no es sólo en California, hay otros grupos de presión sindicales de la policía que  han presionado para que haya penas más severas para los delitos relacionados con la marihuana en todo el país.

2). Corporaciones de prisiones privadas : las empresas privadas penitenciarias hacen millones por encarcelar a las personas relacionadas por delitos de drogas, incluyendo marihuana. La guerra contra las drogas es parte de su estrategia de negocio. Las empresas penitenciarias han gastado millones financiando a favor de la guerra contra las drogas

3). compañías de bebidas alcohólicas y de cerveza : la competencia Temiendo por los dólares que los estadounidenses gastan en ocio, el alcohol y los intereses del tabaco han presionado para mantener fuera del alcance la marihuana. Por ejemplo, los distribuidores de cerveza y bebida de California  contribuyeron con la campaña a un  comité creado para evitar que la marihuana sea legalizada y gravada

4). Las empresas farmacéuticas : Al igual que las industrias antes mencionadas, los intereses farmacéuticos gustarían mantener la marihuana ilegal para Estados Unidos y no tener una  opción alternativa  medica  más barata a sus productos. Howard Wooldridge, un policía retirado que ahora presiona al gobierno para relajar las leyes de prohibición de la marihuana, dijo que el próximo Informe dela República a los sindicatos policiales, el “segundo mayor oponente en el Capitolio es grande PhRMA” porque la marihuana puede sustituir a “todo, desde Advil para Vicodin y otras medicaciones caras”.

5). Los sindicatos guardia de la prisión: los sindicatos de guardia de la prisión tienen un interés creado en mantener a la gente tras las rejas al igual que con fines de lucro de prisión. En 2008, el Correccional de California Asociación de Oficiales de la Paz pasó la friolera de 1.000.000 dólares para derrotar a una medida que tiene “sentencias reducidas y tiempos de libertad condicional para los delincuentes de drogas no violentos haciendo hincapié en el tratamiento de drogas en la cárcel”.

Fuente y versión original Truthout (inglés)

La marihuana debe legalizarse: 5 buenas razones

Proponemos 5 argumentos para hacer aún más evidente la urgente necesidad de adoptar una legalización estratégica de la marihuana y así combatir, con eficiencia, la pesadilla del narcotráfico.

capullo de marihuana en forma de corazón

En la actualidad resulta difícil imaginar un argumento razonable que favorezca mantener la marihuana en la región de lo ilegal. Cada vez son más voces que, desde distintas trincheras, denuncian la urgencia de adoptar la legalización regulada como parte de una nueva estrategia para hacer frente al narcotráfico y neutralizar las múltiples consecuencias que acarrea este fenómeno. Entre los personajes que han recomendado la despenalización de esta planta se incluyen ex-presidentes latinoamericanos, intelectuales, escritores, empresarios, artistas y otros. A continuación, para introducir este breve artículo pro legalización, comparto una serie de citas que evidencian la opinión compartida al respecto:

“Enfrentar simplemente el narcotráfico mediante una guerra entre narcotraficantes y gobiernos, incluso con el Ejército, es un grave error”.

Carlos Fuentes en el marco del Festival Hay, en Cartagena, Colombia.

 

“La legalización. No hay otro camino. Es un camino difícil y arriesgado, pero creo que la represión conduce a lo que estamos viendo: un crecimiento de la producción, de la distribución y del consumo de las drogas, a pesar de las vertiginosas sumas que se gastan en esa política represiva.”

 Mario Vargas Llosa en entrevista  con el diario uruguayo, El País.

 

“Sugiero que experimenten modelos de regulación legal de las drogas (con cannabis, por ejemplo)”

Jimmy Carter, ex-presidente de EUA, en un Open Ed que publicó el NY Times

 

“Cuarenta años de inmensos esfuerzos no lograron reducir ni la producción ni el consumo de drogas ilícitas […] frente a la ineficacia y las consecuencias desastrosas de la guerra contra las drogas [reconocido] el fracaso de la estrategia prohibicionista y la urgencia de abrir un debate sobre políticas alternativas”

Informe firmado por F. H. Cardoso, C. Gaviria y E. Zedillo, expresidentes de Brasil, Colombia, y México

 

“Creo que esto (la legalización de la marihuana) es algo que debemos hacer y es una alternativa mucho más interesante y más sólida, benéfica para el País, que esta guerra fallida de Felipe Calderón contra el narcotráfico, que no está ganando y que no puede ganar”.

Jorge Castañeda, ex ministro de asuntos exteriores de México.

 

“Es tiempo de terminar la guerra contra las drogas a nivel mundial. Debemos de dejar de criminalizar a los consumidores. Salud y tratamiento es lo que debiéramos de estar ofreciéndoles, y no una prisión. Las malas políticas sobre drogas afectan literalmente a cientos de miles de personas y comunidades alrededor del mundo”.

Richard Branson, fundador de Virgin

 

Y tras esta breve selección de voces “reconocidas”, las cuales representan a diversos sectores de la sociedad, entonces procedamos a enlistar cinco buenas razones para promover la despenalización de la marihuana, como parte de una estrategia que conlleve beneficios en materia de salud pública, seguridad, finanzas e incluso de cultura cívica.

1- Dinero

La criminalización de la marihuana comenzó a promoverse en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, pero fue a partir de la década de los 70, bajo el gobierno de Nixon, cuando se oficializó este nefasto concepto de “la guerra contra las drogas”, una campaña que, respaldada por autoridades y medios de comunicación, impuso en el imaginario colectivo la idea de que las drogas son malas y que hay que combatirlas a costa del presupuesto público, el bienestar social e, incluso, el sentido común.

Pero hablando estrictamente de las consecuencias financieras de esta campaña, la cual fue imitada por decenas de países que siguieron la política estadounidense, es importante considerar dos variables: por un lado la monumental cantidad de dinero que se invierte en combatir el tráfico de estupefacientes y en castigar el consumo. Para dimensionar los recursos empleados con este fin, basta señalar que en Estados Unidos, durante 2010, se gastaron más de 40 mil millones de dólares (según estimaciones de Drugsense.org). Por otro lado, también vale al pena mencionar la cantidad de dinero que se deja de recaudar en la arcas públicas a partir de una despenalización regulada que implicaría grandes beneficios fiscales para un gobierno. Un estudio realizado en 2008 por Jeffrey Miron, economista de Harvard, concluyó que la legalización de las drogas le reportaría al gobierno estadounidense ahorros por $44,100 mdd, más ganancias por $32,700 mdd, sumando un beneficio total de $76,800 millones –en caso de despenalizar solo la marihuana, esto se traduciría en $13,700 mdd. Recientemente 300 economistas, entre ellos algunos laureados con el Premio Nobel, han enfatizado en el estudio de Miron, aprobando sus cálculos y promoviendo su conclusión pro legalización.

Cabe destacar que no solo se trata de evidenciar los beneficios económicos de dejar de combatir las drogas según la actual estrategia, sino reconocer que a pesar de los gastos que se realizan, la violencia y los índices de consumo son mucho mayores hoy de lo que eran cuando se inauguró esta guerra. Es decir, es un gasto poco efectivo y que, invertido en otros rubros, podría generar un mucho  mayor bienestar social.

 

2- Seguridad

Todo tipo de prohibición de una sustancia, ante la cual existe una demanda, detona el surgimiento de grupos criminales que responderán a ella sin importar los costos que conlleve la actividad. Básicamente se trata de una dinámica esencial de los sistemas económicos: en donde quiera que haya una demanda, se gestará un mecanismo para satisfacerla, así de fácil. Al regularizar el mercado de la marihuana, reglamentándolo de acuerdo a criterios similares que los que se emplean para el alcohol, entonces estos grupos criminales son automáticamente neutralizados, pues quedan despojados de su mercado y por ende de los ingresos que les permiten operar.

Para muestra de la violencia que generan las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, tan solo en México podemos referirnos a los 60,000 muertos que aproximadamente ha cobrado la lucha anti-narco en este país. Y por si no fuera suficiente esta tenebrosa cifra, también debiésemos de considerar el medio millón de desplazados, personas que se han visto obligadas a abandonar sus ciudades de origen ante la viva amenaza que este fenómeno representa y, en un plano menos tangible, los millones de mexicanos que han visto  trastornada su calidad de vida, así como sus derechos fundamentales como seres humanos, todo como una consecuencia más de la insólita estrategia aplicada por su gobierno.

3- Salud

En el rubro de la salud social también resulta fácilmente cuestionable la penalización de la marihuana, sobre todo si tomamos en cuenta que está científicamente comprobado que esta, como muchas otras plantas, tiene propiedades medicinales que pueden ser de gran utilidad para el tratamiento de distintos males, ya sea recurriendo a la planta misma en su estado natural o como componente activo de medicamentos elaborados industrialmente. Recientemente algunas entidades de Estados Unidos han adoptado la permisión de la marihuana medicinal —popularmente aceptada como sustancia auxiliar para los enfermos de cáncer. Además, decenas de grupos étnicos han recurrido históricamente a la ganja como recurso medicinal con resultados probadamente efectivos. Sobra decir que el hecho de que la marihuana sea ilegal entorpece su aprovechamiento como una sustancia curativa, marginando así a la población de las bondades de un benéfico ingrediente.

* Consultar lista de 10 beneficios médicos, científicamente probados, que aporta la marihuana

 

4- Libertad (responsabilidad cívica)

La criminalización de la marihuana atenta contra el sentido de libertad que inspira a uno de los derechos fundamentales del ser humano. Si bien es cierto que en todo estado es indispensable la prohibición de actos o actividades específicos, presumiblemente utilizando como criterio el respeto al bienestar común y a los derechos del otro, prohibiciones como la que se ciñe sobre el consumo de esta planta, la cual responde más a misteriosas agendas económicas y principios ideológicos que a la persecución genuina del bien social, terminan por atentar contra el derecho y la capacidad de una persona para tomar las decisiones que, en su opinión, mejor le convengan. Vale la pena recordar que el uso de cannabis data de hace miles de años y que más allá de una actividad recreativa que ha sido estratégicamente satanizada por los medios y las autoridades, existen muchas personas que ven en esta planta un catalizador para fines diversos, entre ellos el desarrollo espiritual o la inspiración artística, ante lo cual su penalización se presenta como una medida evidentemente ridícula.

Finalmente, en este mismo sentido, está comprobado que ofrecer a un grupo social la posibilidad de discernir sobre su propia integridad estimula favorablemente el sentido de auto-responsabilidad entre sus individuos y fortalece un compromiso consigo mismos y con el resto del grupo. De hecho esta es una de las premisas que toma en cuenta el sistema educativo de Finlandia, considerado el más efectivo del mundo según el índice de la OCDE. 

 

5- Regulación

Ya tuvimos oportunidad de repasar algunos de los beneficios que implicaría la regulación, ligada a la despenalización, del consumo de marihuana. Si bien muchos podrán argumentar que el adoptar esta medida reflejaría cierta tibieza por parte de las autoridades, en un plano práctico y más real lo cierto es que permitiría ejercer un mayor control sobre su uso y distribución. Como argumento bastaría con enfatizar en el hecho de que para un adolescente, en la mayoría de países donde es ilegal la marihuana, resulta más fácil conseguir unos cuantos porros en el mercado negro, recurriendo a alguno de los miles de “conectes” que existen, que hacerse de una botella de ron o whisky, cuyo consumo está explícitamente controlado entre la población menor de edad. Lo anterior sugiere que  si una sustancia es legalizada y a la vez reglamentada, esto se traduce en un control más efectivo de la misma que en caso de marginarla a la ilegalidad, dando así vida a un mercado negro que en la mayoría de los contextos se organiza con mayor habilidad que las propias autoridades.

Para concluir nuestra propuesta de argumentos “legalizadores”, solo quedaría agregar que mi postura personal al respecto no responde a ninguna conveniencia personal, ni representa un incentivo a mi comodidad individual, o a alguna agenda económica, ideológica, ligada a mi persona. Y precisamente es a esa arena a donde me gustaría que pudiera llevarse este debate: más allá del tabú y de intereses particulares. Por otro lado, vale la pena recalcar que no se trata de insinuar que es un recurso sencillo, o negar que será un proceso complejo que deberá orquestarse en sintonía con una estrategia integral, enfatizando en la educación de la población –ligado a la difusión de información objetiva y fiable. Sin embargo, y una vez expuesta está aclaración, la legalización de la marihuana es un recurso que debe adoptarse, de manera inteligente pero también tajante, con  evidente urgencia. Y aunque tengo la certeza de que eventualmente se adoptará, creo que es nuestra responsabilidad cívica el presionar para que esto suceda lo antes posible, con lo cual ahorraremos vidas y recursos como las que hasta ahora, innecesariamente, se han diluido gracias a la torpe trinchera desde la cual se ha querido resolver la colosal problemática.

 

Autor:Lucio Montlune

Twitter del autor: @paradoxeparadis – Lucio Montlune  

Nuevos vientos en la lucha antidrogas

Por Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald

Por primera vez desde que Estados Unidos lanzó su “guerra contra las drogas” hace cuatro décadas, hay signos de que las fuerzas que apoyan la legalización de drogas ilegales están ganando terreno en todo el continente.

Es cierto que se trata de un debate que recién empieza a nivel gubernamental, y pasarán años antes de que se produzcan resultados concretos. Pero hay varios factores nuevos —incluyendo un recorte de la ayuda antinarcóticos de Estados Unidos a Latinoamérica que salió a relucir en el presupuesto para el 2013 enviado al Congreso por el presidente Barack Obama la semana pasada— que reflejan desafíos cada vez más serios a la tradicional estrategia antinarcóticos de Estados Unidos basada en la interdicción y prohibición de drogas ilegales.

Veamos:

En primer lugar, los presidentes latinoamericanos en ejercicio por primera vez están pidiendo abiertamente discutir la posibilidad de legalizar o descriminalizar las drogas ilícitas. Hasta ahora, se trataba de una propuesta de ex-presidentes, como los ex mandatarios Vicente Fox y Ernesto Zedillo de México, Fernando Henrique Cardoso de Brasil y César Gaviria de Colombia.

Los actuales presidentes de México y Colombia han dicho que están abiertos al debate del tema, pero que no van a tomar la iniciativa.

La semana pasada, el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina dijo que propondrá a sus contrapartes centroamericanas legalizar las drogas y descriminalizar el transporte de drogas en toda la zona. Un asistente de Pérez Molina me dijo que el Presidente llevará el tema a un encuentro de países centroamericanos programado para marzo.

“Quiero poner este tema sobre la mesa”, dijo Pérez Molina, según reportó The Associated Press. “No sería un delito transportar ni trasladar la droga. Todo eso tendría que ser regulado”.

Simultáneamente, Estados Unidos planea disminuir su ayuda anti-droga a Latinoamèrcia en un 16 por ciento el año próximo, según el presupuesto 2013 que Obama envió al Congreso.

Según esa propuesta de presupuesto, los fondos para control y cumplimiento de la ley entregados a México serán recortados en casi 50 millones de dólares, o 20 por ciento respecto de los niveles del año pasado, mientras los fondos antidroga destinados a Colombia caerían en un 11 por ciento, y los destinados a Guatemala en un 60 por ciento.

Los partidarios de los recortes de ayuda antinarcóticos dicen que las nuevas cifras reflejan en parte la creciente capacidad de los países latinoamericanos para combatir a los carteles del narcotráfico. Los críticos cuestionan, eso diciendo que es difícil argumentar que México y Guatemala, entre otros, necesitan menos ayuda externa para la lucha contra los carteles.

En tercer lugar, aunque la legalización o despenalización de la droga sigue siendo un tema tabú en el Congreso de Estados Unidos, las fuerzas pro-despenalización están haciendo significativos progresos a nivel estatal. Ya hay 13 estados que han aprobado el uso de la marihuana con propósitos médicos, y otros tres que lo propondrán a nivel estatal en las elecciones presidenciales de noviembre.

Además, algunos expertos predicen que la iniciativa de legalización de la marihuana en California, la Propuesta 19, que perdió por un margen de apenas 8 por ciento de los votos en el 2010, probablemente sea aprobada en noviembre. Según razonan estos expertos, en California habrá más gente joven —que tiende a apoyar la legalización— que votará las elecciones presidenciales de este año, de las que votaron en las elecciones legislativas del 2010.

Antes de terminar esta columna, le pregunté al profesor de la Universidad de Miami Bruce Bagley, un experto en la lucha contra las drogas, cómo ve los diversos desafíos a la tradicional política de Estados Unidos centrada en la interdicción y prohibición de narcóticos.

“Esto se está convirtiendo en una suerte de avalancha”, me dijo Bagley, que respalda la despenalización de la marihuana. “Hay un creciente cuestionamiento de las políticas antidrogas de línea dura, tanto en Latinoamérica como aquí en Estados Unidos”.

Bagley agregó: “La prevención, la educación, el tratamiento y los programas de rehabilitación son más eficaces que la represión contra la oferta de drogas”.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Es cierto que la despenalización de la marihuana produciría al principio un aumento del consumo. Casi todos los estudios revelan que cuando Estados Unidos levantó la prohibición del alcohol, el precio del alcohol bajó, y el consumo aumentó. Lo mismo puede ocurrir con las drogas.

Pero la mayoría de los estudios también demuestran que —de manera semejante a lo que ocurrió con el cigarrillo—, las campañas eficaces pueden reducir drásticamente el consumo de drogas, sin la secuela de delincuencia, criminalidad y “guerras” como las que están dejando decenas de miles de muertes por año en México y Centroamérica.

Hasta ahora, este debate estuvo limitado a los ex presidentes, académicos y periodistas. Ahora, estamos viendo los primeros signos de que se esta empezando a llegar a los palacios presidenciales.

Fuente: El independent