La marihuana podría potenciar la eficacia de las terapias antitumorales

 

Cuando se habla de la planta de la marihuana se tiende a pensar en su uso recreacional. Desde hace años, y gracias al auge de la investigación sobre cannabinoides, se conoce el potencial terapéutico de muchos los componentes de la marihuana y sus posibles aplicaciones terapéuticas. Así, es bien conocido el efecto paliativo que los cannabinoides (componentes activos de la planta Cannabis Sativa, comúnmente conocida como marihuana) ejercen en pacientes con cáncer, como por ejemplo, la atenuación de las náuseas y los vómitos provocados por la quimioterapia, la estimulación del apetito o la disminución del dolor de los pacientes.

Además de estos efectos, un estudio realizado en 2009 por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) junto con investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) dirigido por los investigadores Guillermo Velasco y Manuel Guzmán, demostró el poder anticancerígeno que presentan algunos de los componentes principales de la planta de la marihuana.

Más concretamente, este estudio, publicado en la revista Journal of Clinical Investigation, puso de manifiesto que el principal componente activo de la marihuana, el Delta-9-Tetrhidrocannabinol (THC), presenta efectos anticancerígenos sobre células tumorales de cáncer cerebral humano. Los investigadores dirigidos por Velasco y Guzmán demostraron en células de gliomas humanos en cultivo y también en modelos animales de laboratorio con tumores humanos, que el THC era capaz de inhibir o bloquear el crecimiento de los tumores cerebrales, mediante la inducción de la muerte celular (proceso conocido como apoptosis) y también mediante la inhibición de la vascularización de los tumores (proceso conocido como ansiogénesis). Además de todo ello, los investigadores también desentrañaron los mecanismos moleculares que intervienen en esta acción antitumoral del THC.

Concretamente, Velasco y su equipo observaron, tanto en células tumorales en cultivo como en ratones con tumores cerebrales, que la administración de THC producía la activación en cadena de una serie de proteínas (llamadas p8, Akt, mTORc) claves en el control de la supervivencia de la célula tumoral. Más específicamente, la activación de esta vía de señalización desencadenaría en un proceso llamado autofagia, en el que la célula digiere algunos de sus propios componentes calves para la supervivencia celular, como por ejemplo las mitocondrias. Este estado de autofagia llevaría a la célula tumoral a la muerte, por un proceso programado llamado apoptosis.

 

En el presente estudio, los investigadores trataron los ratones con THC administrándolo tanto por vía intracraneal (directamente en la zona del tumor) como por vía intraperitoneal (mediante una inyección directa en el abdomen). Las dosis que usaron en ambos métodos de administración fueron las mismas. En los dos casos se observó una reducción considerable del tumor, de manera que se demostró que el THC se puede administrar tanto de manera local, como sistémica con igual efectividad.

 

Resultados esperanzadores también en humanos

Para confirmar que este efecto antitumoral del THC observado en ratones era igualmente efectivo en humanos, el equipo de Guillermo Velasco tuvo acceso a muestras de pacientes con glioblastoma multiforme recurrente que habían sido tratados con THC dentro de un estudio clínico piloto iniciado en 2006 en Canarias. Con este estudio los investigadores confirmaron que también en células tumorales de humanos el THC era efectivo, activaba las mismas vías de señalización intracelulares que en ratones produciendo también autofagia en las células tumorales.

Delante de estos resultados Velasco afirmó que aunque estos resultados eran positivos y esperanzadores “nadie debía pensar que el cannabis por sí solo iba a combatir el cáncer cerebral”. En esta línea, Velasco afirmó que “sería necesario utilizarlo y probarlo con otros compuestos, y que el futuro del cáncer pasará por terapias combinadas e individualizadas; no por una monoterapia”.

 

La administración combinada del principio activo de la marihuana y el fármaco antitumoral temozolomida podría ser eficaz en el tratamiento de los tumores cerebrales.

 

El siguiente punto de estudio de este grupo fue tratar de llevar todas sus conclusiones a un nuevo ensayo clínico con pacientes con cáncer para aplicarles una terapia combinada de cannabinoides con otros fármacos antitumorales. La investigación realizada en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid en colaboración con el Hospital Clínico San Carlos encontró que la combinación del THC con el fármaco temozolomida reducía fuertemente el crecimiento de tumores cerebrales en ratones.

Los investigadores llevaron a cabo este experimento en modelos animales con glioblastoma multiforme, un tipo de cáncer muy frecuente y agresivo debido a la alta resistencia que presenta a las terapias antitumorales. En este experimento demostraron que la administración de THC en combinación con el fármaco temozolomida estimulaba fuertemente procesos de autofagia en las células tumorales, conduciéndolas a la muerte de las mismas por un proceso de muerte programada denominado apoptosis y reduciendo así el crecimiento de las masas tumorales cerebrales en los ratones con glioblastoma.

En pacientes con glioblastoma multiforme existe un alto porcentaje de tumores que desarrollan resistencia a la temozolomida, que es el fármaco que se usa de manera habitual en el tratamiento de este tipo de cánceres. En este estudio, el equipo de Velasco ha demostrado que la administración conjunta de THC y temozolomida era mucho más eficaz en la erradicación de aquellas masas tumorales que son resistentes al tratamiento o solo con THC o solo con temozolomida. Así, este resultado sugiere que el uso de THC con temozolomida podría ser una buena opción de tratamiento para aquellos pacientes que desarrollan resistencia a la temozolomida.

Además de estos resultados, en este estudio los investigadores también demostraron como la combinación de THC con otro cannabinoide llamado Cannabidiol (CBD) (el segundo componente más abundante de la planta Cannabis Sativa, que no tiene efectos psicoativos) permitiría reducir las dosis de THC necesarias para que este ejerza su acción antitumoral. Según este estudio la combinación de THC y CBD a dosis bajas junto con la temozolomida resulta ser igual de eficaz en la erradicación del crecimiento de la masa tumoral. Resultados parecidos se obtuvieron al tratar a los ratones con temozolomida y el fármaco Sativex. Este fármaco contiene THC y CBD igual cantidad o dosis (ratio 1:1) y ya ha sido autorizado en España para el tratamiento de la esclerosis múltiple.

Todos estos resultados parecen ser esperanzadores y abren las puertas a la combinación de compuestos derivados de la marihuana junto con otros agentes antitumorales en el tratamiento de los tumores cerebrales. En este momento los investigadores manejan la posibilidad de impulsar un estudio clínico piloto con pacientes con glioblastoma multiforme recurrente con el objetivo de comprobar la eficacia real en humanos de este tratamiento.

Laura Cutando

Fuente: e-ciencia.com